Presentación

Unión del Barrio ha sido una de las pocas organizaciones que se ha mantenido activa atendiendo las condiciones locales, nacionales y mundiales y como éstas se relacionan a nuestras comunidades que viven dentro de las fronteras políticas de los Estados Unidos (EEUU). Aunque hemos evolucionado, nos mantenemos comprometidos a la liberación de nuestro pueblo (La Raza), desde Chile hasta Alaska y, en ese sentido, con la lucha por la libre determinación de los pueblos y las naciones del mundo.

Somos la Raza, el pueblo de esta tierra. Rechazamos todo tipo de expresión colonial, imperialista y neoliberal. Cuando utilizamos el término “La Raza” nos referimos al pueblo que incluye a todas las poblaciones de Nuestra América. Es un término progresista que une la diversidad cultural, étnica, de género, con aspiraciones en común de los pueblos indígenas y de las naciones de América Latina. Es por eso que La Raza de Nuestra América, representa la unidad continental de un pueblo que comparte las mismas condiciones políticas, culturales, y de interés de clase. La lucha de Unión del Barrio forma parte de la resistencia indígena localizada en América del Norte y América del Sur, de Alaska a Tierra del Fuego, con fronteras impuestas que sirven los intereses de la elite internacional capitalista, encabezada por el imperialismo de los Estados Unidos.

Unión del Barrio es una organización revolucionaria compuesta por individuos disciplinados y comprometidos a impulsar la estrategia, ciencia y estructuras organizativas necesarias para revertir nuestra opresión y buscar la liberación de México y Nuestra América. Nuestra próxima tarea de largo plazo es construir un partido capaz de obtener el reconocimiento de la mayoría de La Raza, que acepte nuestros esfuerzos como un camino hacia un mejor futuro. Trabajamos sin descanso para unificar el poder de las y los trabajadores, mujeres y hombres, educadores, estudiantes, jóvenes, comunidades indígenas, comunidades LGBTQ, y presos, dentro de un movimiento social para buscar la libre determinación.

Uno de los limitantes del movimiento durante el periodo del “Poder Chicano” de 1965 a 1975, fue la ausencia de una ideología coherente. Este limitante hizo que organizaciones e individuos fueran susceptibles a interpretaciones erradas e individualistas de nuestra lucha. Los debates de entonces, enmarcaban a nuestro movimiento como uno por los “derechos civiles,” como auxiliar a los trabajadores blancos, o bien, basado en desarrollar nuestra identidad dentro de los Estados Unidos. Debates más profundos, así como los retos que nuestro movimiento enfrentaba no fueron resueltos por los programas políticos de entonces, y esta flaqueza ideológica no permitió la consolidación organizativa, condujo al agotamiento de muchos activistas. Otros se vendieron/traicionaron sus principios. Y, aun más grave, esta limitante permitió que nuestro movimiento fuera víctima de la infiltración y la represión del estado.

Vivimos en un momento en que el cambio es constante, la crisis permanente, y nada es estático. Los oportunistas argumentan que la lucha más apremiante es asimilarnos al cambio definido por el imperialismo de los Estados Unidos. No ha sido fácil “adaptar” nuestros principios a las condiciones actuales, sin embargo nos mantenemos firmes a nuestros principios, a la lucha revolucionaria. Mientras que la explotación, el neocolonialismo y la agresión imperialista continúen existiendo, la prioridad para nosotros es continuar nuestro trabajo, mejorar nuestra ideología y consolidar a Unión del Barrio como una organización revolucionaria. Esto es lo que hemos hecho desde nuestra formación, y lo que continuaremos haciendo como parte de nuestra liberación, tanto en México como en Nuestra América—esta es nuestra contribución a la lucha mundial para ponerle fin a la opresión de los pueblos de la tierra.

Desde nuestros inicios en 1981, Unión del Barrio ha identificado la necesidad de tener un programa político que guíe a nuestro movimiento. Por este motivo hemos expandido, refinado y enriquecido nuestro programa político, haciendo que tomemos un paso más hacia la consolidación de un partido de vanguardia indispensable para tomar un papel de liderazgo en la lucha por la liberación de México y Nuestra América. Una de las contribuciones que Unión del Barrio ha aportado al Movimiento Chicano ha sido el desarrollo de una ideología que atienda las necesidades inmediatas de nuestras comunidades. Con este programa político atendemos la realidad de La Raza, y proveemos una visión para defender nuestros derechos e intereses dentro de las fronteras de los Estados Unidos. De igual forma, este programa político nos conecta con América Latina, y define nuestra relación con los pueblos oprimidos y colonizados del planeta.

En un partido revolucionario, la acción colectiva parte de una ideología unificada y por ende requiere de un programa político con la capacidad de impulsar nuestros esfuerzos organizativos hacia la libertad y la libre determinación. Este programa político representa nuestros principios de unidad, la columna de nuestra teoría y práctica, y una guía para el liderazgo del la organización, estructuras y cuadros que están en la lucha diaria.

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