Political Program | Programa Político

ESPAÑOL

PROGRAMA POLITICO DE UNIÓN DEL BARRIO

Presentación
ProgramaPolitico2013_espUnión del Barrio ha sido una de las pocas organizaciones que se ha mantenido activa atendiendo las condiciones locales, nacionales y mundiales y como éstas se relacionan a nuestras comunidades que viven dentro de las fronteras políticas de los Estados Unidos (EEUU). Aunque hemos evolucionado, nos mantenemos comprometidos a la liberación de nuestro pueblo (La Raza), desde Chile hasta Alaska y, en ese sentido, con la lucha por la libre determinación de los pueblos y las naciones del mundo.

Somos La Raza, el pueblo de esta tierra. Rechazamos todo tipo de expresión colonial, imperialista y neoliberal. Cuando utilizamos el término “La Raza” nos referimos al pueblo que incluye a todas las poblaciones de Nuestra América. Es un término progresista que une la diversidad cultural, étnica, de género, con aspiraciones en común de los pueblos indígenas y de las naciones de América Latina. Es por eso que La Raza de Nuestra América, representa la unidad continental de un pueblo que comparte las mismas condiciones políticas, culturales, y de interés de clase. La lucha de Unión del Barrio forma parte de la resistencia indígena localizada en América del Norte y América del Sur, de Alaska a Tierra del Fuego, con fronteras impuestas que sirven los intereses de la elite internacional capitalista, encabezada por el imperialismo de los Estados Unidos.

Unión del Barrio es una organización revolucionaria compuesta por individuos disciplinados y comprometidos a impulsar la estrategia, ciencia y estructuras organizativas necesarias para revertir nuestra opresión y buscar la liberación de México y Nuestra América. Nuestra próxima tarea de largo plazo es construir un partido capaz de obtener el reconocimiento de la mayoría de La Raza, que acepte nuestros esfuerzos como un camino hacia un mejor futuro. Trabajamos sin descanso para unificar el poder de las y los  trabajadores, mujeres y hombres, educadores, estudiantes, jóvenes, comunidades indígenas, comunidades LGBTQ, y presos, dentro de un movimiento social para buscar la libre determinación.

Uno de los limitantes del movimiento durante el periodo del “Poder Chicano” de 1965 a 1975, fue la ausencia de una ideología coherente. Este limitante hizo que organizaciones e individuos fueran susceptibles a interpretaciones erradas e individualistas de nuestra lucha. Los debates de entonces, enmarcaban a nuestro movimiento como uno por los “derechos civiles,” como auxiliar a los trabajadores blancos, o bien, basado en desarrollar nuestra identidad dentro de los Estados Unidos. Debates más profundos, así como los retos que nuestro movimiento enfrentaba no fueron resueltos por los programas políticos de entonces, y esta flaqueza ideológica no permitió la consolidación organizativa, condujo al agotamiento de muchos activistas.  Otros se vendieron/traicionaron sus principios. Y, aun más grave, esta limitante permitió que nuestro movimiento fuera víctima de la infiltración y la represión del estado.

Vivimos en un momento en que el cambio es constante, la crisis permanente, y nada es estático.  Los oportunistas argumentan que la lucha más apremiante es asimilarnos al cambio definido por el imperialismo de los Estados Unidos. No ha sido fácil “adaptar” nuestros principios a las condiciones actuales, sin embargo nos mantenemos firmes a nuestros principios, a la lucha revolucionaria. Mientras que la explotación, el neocolonialismo y la agresión imperialista continúen existiendo, la prioridad para nosotros es continuar nuestro trabajo, mejorar nuestra ideología y consolidar a Unión del Barrio como una organización revolucionaria. Esto es lo que hemos hecho desde nuestra formación, y lo que continuaremos haciendo como parte de nuestra liberación, tanto en México como en Nuestra América—esta es nuestra contribución a la lucha mundial para ponerle fin a la opresión de los pueblos de la tierra.

Desde nuestros inicios en 1981, Unión del Barrio ha identificado la necesidad de tener un programa político que guíe a nuestro movimiento. Por este motivo hemos expandido, refinado y enriquecido nuestro programa político, haciendo que tomemos un paso más hacia la consolidación de un partido de vanguardia indispensable para tomar un papel de liderazgo en la lucha por la liberación de México y Nuestra América. Una de las contribuciones que Unión del Barrio ha aportado al Movimiento Chicano ha sido el desarrollo de una ideología que atienda las necesidades inmediatas de nuestras comunidades. Con este programa político atendemos la realidad de La Raza, y proveemos una visión para defender nuestros derechos e intereses dentro de las fronteras de los Estados Unidos. De igual forma, este programa político nos conecta con América Latina, y define nuestra relación con los pueblos oprimidos y colonizados del planeta.

En un partido revolucionario, la acción colectiva parte de una ideología unificada y por ende requiere de un programa político con la capacidad de impulsar nuestros esfuerzos organizativos hacia la libertad y la libre determinación. Este programa político representa nuestros principios de unidad, la columna de nuestra teoría y práctica, y una guía para el liderazgo del la organización, estructuras y cuadros que están en la lucha diaria.

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FOLLETO

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ENGLISH

POLITICAL PROGRAM OF UNIÓN DEL BARRIO

Introduction
PoliticalProgram2013_engHistorically, Unión del Barrio has been among the few raza organizations that actively attempts to stay ahead of ever-changing local, national, and world conditions as they relate to our communities within the current borders of the United States. Though we have evolved over time, we remain committed to the fundamental objective of winning the complete liberation of all Raza, from Chile to Alaska, as well as supporting struggles for self-determination of the world’s oppressed peoples and nations.

We are La Raza, the people of these lands, and we reject and challenge any and all manifestations of colonial, imperialist, and neoliberal oppression. Our use of the term “La Raza” is understood as meaning “the people”, and encompasses the entire population of “Nuestra América”. It is a progressive term that unites our cultural, ethnic, gender, and racial diversity with the common aspirations of indigenous and Latin American nations. Used together, La Raza of Nuestra América represents our transcontinental unity as a people sharing a similar political condition, culture, history, and class interest. The struggle of Unión del Barrio is one part of an indigenous resistance across North and South America, from Alaska to Tierra del Fuego, with politically imposed borders that primarily serve the interests of an international capitalist elite currently led by United States imperialism.

Unión del Barrio is a revolutionary organization of disciplined and honest individuals committed to advancing the science, strategy, and organizational structure necessary to overturn our oppression towards the liberation of México and Nuestra América. What remains is our long-range task of building a party capable of winning recognition from the majority of La Raza, who accept our efforts as representative of a path to a better future. We work tirelessly to unify the collective power of raza workers, women, educators, students, barrio youth, indigenous communities, prisoners, and LGBTQ into a single strong and sustainable social movement for self-determination.

One of the principal shortcomings of our movement during the “Chicano Power” period, roughly from 1965 to 1975, was the absence of a coherent ideology. This political weakness made organizations and individual activists susceptible to self-serving interpretations of our struggle. Debates framed the movement as one for “civil rights”, as an auxiliary to white workers, or based only on developing an identity within the United States. Deeper questions and challenges to the movement went unanswered by the political programs of the time, and this ideological frailty hindered organizational consolidation, and led to the burn-out, drop-out, or sell-out of many strong activists. Furthermore, this made our movement more susceptible to state sponsored infiltration and repression.

We live in a time where change is constant, crisis is permanent, and nothing is static. Opportunists argue that the most pressing struggle is to accommodate and assimilate to change as defined to us by United States imperialism. For Unión del Barrio it has not been a simple matter of “adapting” our principles to current conditions, but holding fast to our political program which illuminates the enduring principles of revolutionary struggle. While exploitation, neocolonialism, and imperialist aggression continue to exist, our priority is to expand our work, sharpen our ideology, and further consolidate Unión del Barrio as a revolutionary organization. This is what we have done since our formation, and what we will continue to do as part of the liberation struggle in México and Nuestra América – this is our contribution to the worldwide struggle to end the subjugation, and repression of the vast majority of people on the planet earth.

Since our founding in 1981, Unión del Barrio has understood the need for a political program capable of guiding our movement. For this reason, we have expanded, refined, and enriched our political program, bringing us closer to building a vanguard party necessary to assume a leading role as part of the liberation struggle of México and Nuestra América. One of Unión del Barrio’s principle contributions to the Chicano movement has been the development of an ideology that speaks to the immediate needs of our communities. With this political program we address the realities of La Raza, and provide a vision for the urgent defense of our rights and interests within the present boundaries of the United States. Furthermore, this political program embraces and advances our connection to the rest of Latin America, as well as defines our relationship to all oppressed and colonized peoples on this planet.

In a revolutionary organization, effective collective action comes from a cohesive ideology, and subsequently requires a political program capable of guiding our organizational efforts towards freedom and self-determination. This political program represents our principles of unity, the anchor of our theory and practice, and serves as a guide for organizational leadership, structures, and members involved in day-to-day struggle.

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BROCHURE

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