La Raza, Autodefensa y Poder Político Real

Diez Lecciones que Unión del Barrio saca del Trumpismo/COVID-19


—    Introducción    —   El 6 De Enero    —    Cómo Llegamos Aquí    —    Lo Que Viene    —


INTRODUCCIÓN:

El objetivo de este análisis es proporcionar una evaluación crítica/autocrítica de la represión sufrida por nuestras comunidades bajo el trumpismo. Como Unión del Barrio, también compartimos nuestras ideas sobre la autodefensa y el futuro político de La Raza y su clase trabajadora dentro de las fronteras actuales de los Estados Unidos.[1]Hispana/o, Raza y Chicana/o, son ejemplos de algunos de estas identidades. Términos como La Raza y Chicana/Chicano tienen connotaciones progresistas que fueron ampliamente utilizadas durante el … Continue reading Esto incluye nuestra comprensión de las consecuencias a mediano y largo plazo del trumpismo como movimiento sociopolítico. (2015-presente) y como fuerza gobernante (2017-2021), las elecciones de 2020, y lo que significa la violencia política entre sectores rivales de la clase dominante para nuestras comunidades dentro de las fronteras actuales de los Estados Unidos, y para Nuestra América en general.

El documento está organizado a partir de la enumeración de las lecciones sacadas del surgimiento y consolidación del movimiento trumpista y la pandemia del COVID-19. Tenemos la intención de documentar lo que aprendimos de estas crisis y luego usar lo que hemos aprendido para guiar nuestro trabajo político en el 2021 y más allá.

Identificamos el trumpismo como un “movimiento” porque movilizó y continúa dirigiendo las acciones políticas de un sector sustancial del nacionalismo blanco con base en Estados Unidos. Durante un período de seis años, entre el 15 de junio de 2015 (fecha del discurso antimexicano de Trump y la primera expresión nacional de este movimiento), y el 6 de enero de 2021 ( la acción política culminante del trumpismo en Washington DC), el movimiento trumpista demostró capacidad para movilizar un número significativo de adherentes y dominar una variedad de contiendas políticas: elecciones, debates políticos, luchas culturales, desafíos públicos a nivel de calle, etc. Para 2020, aumentó su número de adherentes dentro de este país y en todo el mundo. Lo más importante es que el surgimiento del trumpismo desestabilizó la dinámica de poder de la clase dominante. Este contexto inestable expuso las contradicciones sistémicas dentro de la clase dominante, exacerbó otras contradicciones y amenazó con derrocar al sistema mismo.

Como organización, de 2016 a 2020 hicimos lo que pudimos para dar la voz de alarma sobre las amenazas que el trumpismo significaba para nuestras comunidades.[2]Aquí hay algunos enlaces de artículos de la UdB publicados durante los años de Trump: 26/05/2016 – “¡Fuera Trump! Informe de UdB sobre la acción del 27 de mayo en San Diego … Continue reading De hecho, y lo que es más importante, transformamos Unión del Barrio en una base de autodefensa y, en consecuencia, hicimos todo lo posible para participar en la autodefensa activa de nuestras comunidades de los implacables ataques de Trump. Nuestras acciones y experiencias se arraigaron en nuestros principios políticos que se centran en la lucha colectiva y la organización comunitaria, y continúan brindándonos suficiente claridad para reconocer la primera e importante lección de la tiranía trumpista:

Lección 1. Las actuales crisis políticas en Estados Unidos NO ESTÁN enraizadas en la lucha electoral y, en consecuencia, no tienen soluciones electorales.

Existe abundante evidencia de que los demócratas y republicanos no operan como organizaciones electorales, sino como grupos que trafican con el poder colonial / imperialista. El Partido Demócrata ha demostrado una y otra vez que no tiene principios políticos, salvo el compromiso de reformar el status quo para mantenerlo.

En el otro lado de la misma moneda, el Partido Republicano ha entendido durante décadas que el cambio demográfico en los Estados Unidos ha hecho que su futuro electoral sea insostenible. Por esta razón, el Partido Republicano invirtió mucho en estrategias para imponer su voluntad política a través de la supresión del voto, esquemas de manipulación de los colegios electorales y gerrymandering (manipular los límites de una circunscripción electoral para favorecer a un partido o clase). Con el 6 de enero, el movimiento trumpista agregó la violencia política directa a su lista de estrategias. El 6 de enero es la evidencia más clara de cómo los dos partidos coloniales ya no comparten mecanismos electorales / judiciales / legislativos para resolver sus diferencias.[3]Esta crítica al sistema bipartidista tiene muy poco que ver con las normas democráticas y las elecciones robadas. Gerrymandering (manipular los límites de una circunscripción electoral para … Continue reading El movimiento trumpista pasó formalmente más allá de las elecciones e irrevocablemente alteró los arreglos previos del poder de la clase dominante en los EE. UU. Algunas personas en nuestras comunidades pueden decir Que se vayan todos a la fregada. Pero esta es una forma de pensamiento irresponsable.

Unión del Barrio reconoce que las consecuencias de la guerra dentro de la clase dominante de Estados Unidos seguirán recayendo con más fuerza sobre las espaldas de nuestros pueblos. Para decirlo claramente, lo que está sucediendo es una crisis de decadencia imperial, decadencia neoliberal, capitalismo vigilante, colapso ambiental y pandemia global. Dentro del colapso del viejo sistema, ha surgido un movimiento fascista, y la piedra angular de este movimiento es su objetivo asesino de reprimir a La Raza, aquí y en toda Nuestra América. Ésta no es una posición alarmista ni exagerada. Hemos llegado a esta conclusión examinando de cerca los últimos cinco años. A continuación se enumeran las principales lecciones que extraemos del trumpismo:

  1. Las actuales crisis políticas en Estados Unidos NO TIENEN su raíz en la lucha electoral y, en consecuencia, no tienen soluciones electorales.
  2. El trumpismo es un movimiento sociopolítico fascista.
  3. La política anti-raza es la piedra angular del fascismo trumpista y seguirá siendo la piedra angular de los futuros movimientos políticos inspirados en Trump.
  4. Nadie que tenga una influencia real aboga por la raza dentro de las formas existentes de poder institucional.
  5. Las fuerzas independientes de la raza progresista, incluida Unión del Barrio, demostraron ser incapaces de montar un movimiento eficaz para defender a nuestras comunidades del fascismo trumpista.
  6. Un grupo criminal de la clase dominante latinoamericana ha monopolizado el poder político. Este monopolio debe romperse.
  7. Nuestra gente de la clase trabajadora sufre una forma aguda de colonialismo internalizado el cual nos está matando.
  8. Lo peor está por venir.
  9. Una organización política disciplinada es imperativa.
  10. La lucha militante de la clase trabajadora y la solidaridad internacional son nuestras únicas defensas viables, dentro de los Estados Unidos y en toda Nuestra América.

A continuación, se incluye un resumen de nuestro entendimiento de los eventos recientes como lo fueron las elecciones de 2020 con lo que significa la federalización de la violencia política de un lado de la clase dominante contra el otro para el futuro de la lucha de liberación de nuestro pueblo dentro de las fronteras actuales de los Estados Unidos. Este resumen de las lecciones que Unión del Barrio extrae del trumpismo se organiza en cuatro partes:


—    Introducción    —   El 6 De Enero    —    Cómo Llegamos Aquí    —    Lo Que Viene    —


LOS ACONTECIMIENTOS DEL 6 DE ENERO DE 2021

Los acontecimientos del 6 de enero de 2021 revelan mucho sobre el futuro de la política estadounidense, no solo para el sistema bipartidista, sino que también lo que estas personas tienen en mente para nuestras comunidades aquí y en toda Nuestra América. Para empezar, el asalto del Capitolio del 6 de enero no fue un “colapso” de las fuerzas del orden en absoluto, fue un colapso de la paz preexistente de la clase dominante. Fue principalmente una acción política incitada por Trump que se desarrolló, sólo de manera incidental, por las acciones de los rebeldes supremacistas blancos e inadaptados neonazis, las cuales presenciamos en tiempo real sobre las pantallas de nuestros televisores. Saber quién perpetró el violento ataque es menos importante que comprender el por qué se permitió que ocurriera dicho ataque.

Washington D.C. es la ciudad más militarizada del mundo. Con la correspondiente voluntad política, las defensas fuertemente militarizadas reunidas alrededor de los terrenos del Capitolio podrían haber repelido y aplastado rápidamente a la turba del 6 de enero. Es posible que la “prueba irrefutable” de la coordinación de las “fuerzas de seguridad y orden” con la turba nunca se encuentre interrogando a los encargados de la seguridad del Capitolio, pero ese tipo de coordinación es evidente en el acto violento en sí mismo. En otras palabras, el hecho de que la turba trumpista se apoderara del Capitolio es toda la evidencia que se necesita para demostrar que efectivamente se les permitió apoderarse del Capitolio.

El hecho de que el ataque haya ocurrido es evidencia material de la naturaleza política del evento, de la ruptura violenta del consenso de la clase dominante y de la reconfiguración del poder bipartidista de la clase dominante en los niveles más altos del gobierno federal, del ejército y del sistema en su conjunto. En lugar de movilizar los mecanismos de defensa masivos que ya existen en todo Washington DC para proteger el edificio y la sesión conjunta del Congreso que tenía lugar en su interior, las máximas autoridades políticas en Washington DC permitieron que la turba tomará físicamente el control de la sede del gobierno federal de los Estados Unidos durante tres horas, las cuales coincidieron con la certificación de las elecciones presidenciales del año 2020.[4]Considerando la respuesta de la policía el 6 de enero y cómo se comparó con los preparativos de BLM del verano de 2020 para proteger las estatuas y el edificio del capitolio. Esta comparación ha … Continue reading

Lo que ocurrió el 6 de enero no fue una acción espontánea. Meses antes de los hechos del 6 de enero, y meses antes de las elecciones de noviembre de 2020, el movimiento trumpista ya había descalificado por fraudulento cualquier resultado electoral que no declarara a Trump como ganador. Esta campaña mediática fue seguida por la intervención maliciosa del Servicio Postal de los Estados Unidos para interrumpir sus capacidades de una forma que claramente tenía la intención de socavar la votación por correo. Además, antes de las elecciones, Trump removió agresivamente y reemplazó a militares y oficiales de inteligencia claves. Además se informó que se había reunido con figuras militares y políticas para considerar una implementación preventiva de la ley marcial para posponer las elecciones.

Durante las semanas posteriores a las elecciones del 20 de noviembre de 2020, representantes de la administración de Trump presentaron demandas, emitieron denuncias legales y desplegaron campañas de presión pública para doblarles la mano a los árbitros institucionales de las contiendas electorales, a los tribunales y a las juntas electorales estatales. Cuando cada una de estas formas no logró revertir ningún resultado electoral a favor de Trump, el movimiento trumpista se volvió más agresivo. Trump y sus aliados llamaron directamente a los representantes estatales de Arizona, Georgia, Pensilvania y Wisconsin, exigiendoles que encontrarán papeletas electorales que cambiaran los resultados a su favor. Días antes del asalto al Capitolio, Trump se reunió nuevamente con líderes militares en busca de su apoyo en alguna forma de intervención postelectoral, cuestión que provocó la escritura de una carta pública firmada por los “ex-secretarios de defensa” de anteriores gobiernos advirtiendo a los oficiales militares activos y sus manejadores trumpistas de que se abstuvieran de desplegar a los militares para apoyar un “auto-golpe”.[5]Un “auto-golpe” es utilizado por los gobiernos salientes para bloquear la transferencia de poder y permanecer en el gobierno. Ver “Los 10 ex secretarios de defensa vivos: involucrar … Continue reading Trump tenía la intención de permanecer en el poder por cualquier medio posible, y si cualquier combinación de los esfuerzos enumerados aquí hubiera tenido éxito, habría logrado su objetivo de permanecer en el poder por medio de la fuerza.

La desesperación de Trump se intensificó hasta que finalmente dio luz verde a un último esfuerzo, el del 6 de enero; esfuerzo que, supuestamente, lo mantendría en el cargo. El cálculo a corto plazo fue que, de alguna forma, la acción directa del 6 de enero interrumpiría la certificación de la victoria electoral de Biden y, a lo menos, les daría más tiempo para consolidar otros planes. Sin lugar a dudas, los miembros más disciplinados del movimiento trumpista participaron en esta conspiración y le prometieron a Trump el apoyo logístico durante la acción del 6 de enero contra el Capitolio.

La naturaleza política de este ataque queda demostrada por el comportamiento de Trump durante e inmediatamente después del ataque. Durante las tres horas en que la turba se apoderó violentamente de los pasillos del Congreso de Estados Unidos, Trump puso a su pueblo en contra de su propio vicepresidente. Trump literalmente tuiteó mensajes para alentar la violencia contra Pence durante el ataque de la turba. Además, durante las tres horas cruciales del ataque, y otras tres horas después del asalto al Capitolio, la turba trumpista gozó de la protección presidencial -el propio Trump los consideró “muy especiales”, y todos entendieron las implicaciones políticas de la declaración de amor de Trump. El comportamiento de la turba y sus declaraciones individuales en las redes sociales confirmaron que conscientemente contaban con el apoyo de la facción trumpista del poder estatal. Como resultado directo de su lealtad a Trump y al movimiento trumpista, se movieron libremente dentro de las áreas federalizadas y entraron en las cámaras legislativas con armas y explosivos.

Los fachos trumpianos no se retiraron después del 6 de enero. No fueron sacados violentamente del Capitolio. Simplemente se cansaron y se fueron sin casi sufrir ningún arresto. Poco después, convocaron movilizaciones armadas en todo el país del 17 al 20 de enero y, a pesar de la respuesta moderada a su convocatoria, se tomaron en serio las amenazas de toma de los edificios del capitolio estatal. Se movilizaron 25.000 efectivos de la Guardia Nacional para defender la inauguración del 20 de enero. Se instalaron barreras de control de disturbios y alambres de púas alrededor del Capitolio de los Estados Unidos. Vehículos blindados patrullaban Washington D.C.

¿Por qué Trump no pudo mantenerse en el poder? Obviamente no fue porque los demócratas lo detuvieron, ni fue la llamada “resiliencia del sistema democrático”. Trump no pudo mantenerse en el poder porque no reunió la suficiente violencia disciplinada para asegurar la masa crítica política necesaria para llevar a cabo un autogolpe. Esta falta de apoyo disciplinado fue principalmente una consecuencia del narcisismo maligno de Trump que lo convirtió en una incorregible “bala perdida”. Una persona más disciplinada e ideológicamente comprometida que Trump, habría impuesto con éxito la continuidad de su gobierno. Una versión más disciplinada de Trump habría consolidado la transición de su movimiento civil en uno que podría haber tomado las palancas del poder estatal en los EE. UU. mediante la disolución de la elección, para luego continuar con la desarticulación violenta de su oposición interna (el Partido Demócrata).

La evidencia más obvia de que Trump fue una parte clave de la coordinación política del ataque fue la prevalencia de inadaptados neonazis y supremacistas blancos. La egolatría de Trump fue apropiada para reunir a decenas de miles de odiosos y místicos inadaptados vestidos con pieles de animales y cuernos de vikingo, pero no fue suficiente para reunir el apoyo militante de personas más serias, como por ejemplo, el apoyo de muchos militares y policías, elementos que ya estaban entre las personas involucradas en la planificación y dirección del ataque.[6]Vea “Casi 1 de cada 5 acusados en casos de disturbios en el Capitolio sirvieron en el ejército,” NPR, 21 de enero, 2021. También es probable que algunas de las intervenciones prometidas no se materializaron durante el ataque en sí, ya que los co-conspiradores de Trump se quedaron “fríos” en el momento en que durante el ataque los miembros del Senado y la Cámara fueron evacuados y enviados a esconderse en búnkeres subterráneos o en casas de seguridad a través de todo el Distrito Federal.

El segundo juicio político y la segunda absolución de Trump no tuvieron nada que ver con una afirmación judicial de la inocencia de Trump. La votación fue el respaldo público al 6 de enero, una afirmación gubernamental final de una reconfiguración violenta del poder de la clase dominante, es como una especie de declaración formal de guerra, tanto política como física, de la gran mayoría de los republicanos contra los demócratas. Un lado literalmente intentó asesinar al otro, y luego redoblaron su ataque al emitir públicamente sus votos del juicio político en apoyo de Trump. 197 representantes de la Cámara votaron en contra del juicio político y 43 senadores votaron en contra de la condena y, por lo tanto, le dijeron a su oposición demócrata y a las estructuras institucionales de reparto del poder en general, que se fueran a la mierda. Ese voto declaró efectivamente el compromiso republicano con la futura descalificación electoral, la supresión de votantes y la violencia directa contra cualquiera que se atreva a desafiar a Trump y su movimiento.

Por supuesto, Trump tardó muy poco tiempo en dar la espalda a sus filas de una manera cobarde. Trump literalmente les dijo que los amaba mientras asaltaban el Capitolio. Luego, cuando se estableció que el ataque no pudo bloquear la certificación de Biden, y habría consecuencias para aquellos que no ocultaron sus rostros, Trump los delató de inmediato. El tipo se dio la vuelta y dijo que eran personas terribles, ¡e incluso los acusó de ser militantes de Antifa encubiertos! Sus fanáticos incondicionales le rogaron a su líder que les concediera todos los perdones, y él simplemente dio la espalda a su propia gente. Hoy, esos bufónes son los únicos que se sientan en las celdas de la cárcel, mientras que Trump recauda millones en donaciones que se destinan directamente a su lujoso complejo del sur de Florida. Eso es lo que obtienen esos tontos por elegir a un cerdo como Trump para ser su campeón.

Lavándose las manos por completo de cualquier responsabilidad legal del 6 de enero, la élite politica y los representantes de la clase dominante del movimiento trumpiano permanecen en el cargo político como si nada, y continúan lanzando amenazas violentas en un esfuerzo por infundir miedo en los corazones de sus “colegas” demócratas. A fines de febrero de 2021, el liderazgo del movimiento trumpiano se reunió en su conferencia nacional CPAC en Florida, desplegando una estatua de oro de su dios-rey, en una celebración desafiante de su movimiento y el ataque del 6 de enero.

Lección 2. El trumpismo es un movimiento sociopolítico de corte fascista

A grandes rasgos, reconocemos una crisis mundial arraigada en un sistema mundial construido sobre el genocidio colonial de los pueblos indígenas, el robo de tierras y recursos nativos y la esclavización cruel de los pueblos africanos. Como Unión del Barrio, buscamos nombrar lo que el trumpismo desató contra La Raza obrera, porque al hacerlo, pasamos de ser objetos victimizados de su historia, a convertirnos en sujetos de nuestra propia historia. Este es un proceso de “concientización” y es la única forma en que podemos entender el significado más profundo de este momento histórico.

También reconocemos que las categorías políticas que usamos para describir el arreglo pre-Trump del poder de la clase dominante y la represión entre el sistema gringo y nuestras comunidades ya no son suficientes para analizar el surgimiento del movimiento trumpiano, y menos útiles para planificar el futuro de lo que viene con Trump fuera de la Casa Blanca. Para avanzar una ideología independiente, liberadora y centrada en nuestro pueblo, Unión del Barrio reconoce al trumpismo como un movimiento sociopolítico fascista por al menos tres de sus características principales.[7]Hay más de tres características, pero estas son las tres que usamos para establecer la naturaleza fascista del movimiento trumpiano.

Primero, como se delineó en la introducción de este análisis, el trumpismo es un movimiento de masas, que moviliza un número sustancial de seguidores provenientes de los sectores nacionalistas blancos más reaccionarios de la sociedad estadounidense. Trump recibió al menos 11 millones más de votos en 2020 (74 millones) en comparación con los votos emitidos a su favor durante las elecciones de 2016 (63 millones). Estos números de votos electorales no se traducen directamente en números de militantes trumpianos activos, pero podemos estar seguros de que el número real de militantes trumpianos es mucho mayor que el número de militantes partidarios de Biden, en otras palabras, el poder político en función de la militancia y la convicción política de la gente real, el trumpismo representa de hecho una fuerza política más poderosa que el que apoyó a Biden en las elecciones. Esto nos indica que no hay ningún movimiento contrario que signifique un desafío directo al trumpismo.

Para ser claros, no identificamos al movimiento trumpista como fascista por el pensamiento que hay en las cabezas de sus miembros de base, o incluso de su liderazgo. De hecho, vemos toda la superestructura del poder político estadounidense como fundamentalmente nacionalista blanca, precisamente porque su base es colonial e imperialista. El movimiento trumpiano no cambió ese hecho. Lo fascista de la ideología trumpiana es que quiere obtener el poder usando todos los medios necesarios, y los seguidores de Trump han demostrado su voluntad de quemar su propio sistema en nombre de su movimiento. Lo fascista del movimiento trumpiano es la unidad militante y el compromiso activo del movimiento en su conjunto para unirse simultáneamente en torno a Trump, como su máximo líder, mientras se mantiene el apoyo de un sector significativo de la clase dominante, descalificando abiertamente las normas políticas, electorales y marcos constitucionales de los Estados Unidos y participando activamente en los ataques disciplinados y violentos en contra de los pueblos colonizados.

El movimiento trumpista derrocó a la mayor parte de la administración interna del Partido Republicano, purgó activamente a los líderes del “establishment” de sus filas y censuró agresivamente cualquier oposición interna al dominio trumpiano. La gran burguesía aguantó la respiración durante esta toma hostil, pero sintieron que era un mal necesario a cambio de recortes masivos de impuestos, eliminación de regulaciones, expansión masiva de la policía, ICE y el ejército.

El movimiento trumpiano ahora tiene el control total del Partido Republicano, controla números sustanciales de agencias federales, estatales y locales que imparten la seguridad y el orden, y cultivan y mantienen profundas raíces dentro de las fuerzas militares estadounidenses desde los niveles más altos hasta el rango de tropa. Tiene sus propias redes de propaganda y plataformas de redes sociales, que operan independientemente de los principales medios corporativos. Utilizan sus medios para identificar, promover y sostener económicamente a sus propias figuras públicas, estrategas y grupos de expertos. También usan todos sus medios para atacar a sus rivales y para generar hostilidad contra los pueblos colonizados.

La segunda característica fascista del trumpismo es su voluntad de tomar el poder político mediante la violencia. Los Trumpistas sólo reconocen las elecciones si las ganan y descalifican todos los resultados electorales desfavorables mientras que al mismo tiempo demuestran que están dispuestos a imponer resultados electorales favorables a través de la violencia. Por encima de todo, el asalto al Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero afirmó una reconfiguración más amplia de este poder político en bruto, con el trumpismo claramente representativo de un frente unificado, controlado por el sector más reaccionario de la clase dominante estadounidense en clara unidad política con el sector más militante de la clase trabajadora nacionalista blanca. Solo por estas razones, el movimiento trumpiano tiene un poder electoral sustancial, incluso con Trump fuera de la Casa Blanca y con los demócratas “en control” del Congreso. Los militantes trumpistas continuarán convocando movilizaciones a nivel local, estatal y regional, y también continuarán su dominación de las políticas y debates públicos.

El Partido Demócrata, por otro lado, es el partido de los sectores neoconservadores, neoliberales y tecnócratas de la clase dominante estadounidense, sin ningún apoyo de masas de la clase trabajadora, con la excepción de un sector aspirante a la pequeña burguesía multicultural, sin principios y pobremente organizado. En consecuencia, a pesar de ganar el voto popular con más de 81 millones de votos y 306 votos del colegio electoral, el Partido Demócrata es incapaz de emprender una potencial guerra de posiciones contra el movimiento trumpista -ni dentro del gobierno, ni en las calles- Por estas razones, el Partido Demócrata no tiene idea de cómo lidiar con el trumpismo, que ahora hace campaña abiertamente con llamados a la violencia política -encarcelamiento político, asesinatos, etc. en contra de su oposición electoral- a quienes han llegado a caracterizar como pueblo satánico y pedófilos que beben sangre de bebés. La destrucción continua entre estos sectores de la clase dominante es inevitable, y las disputas electorales se convertirán cada vez más en focos de violencia política.

La campaña trumpista de “detener el robo” es la máxima hipocresía, ya que el Partido Republicano ha sabido durante generaciones que ya no pueden ganar elecciones a través de mayorías electorales, por lo que su estrategia se transformó para ganar el poder político mediante la disolución de nuestro pueblo y del electorado negro por medio de la manipulación, las campañas de supresión de votantes, las estafas de colegios electorales, el encarcelamiento masivo, etc. De hecho, los republicanos son los verdaderos maestros del “robo” electoral: son un millón de veces mejores para robar elecciones que los demócratas, cuya habilidad para perder elecciones es abismante. Lo nuevo del trumpismo fue que los republicanos identificaron este movimiento como una fórmula para reunir a un mayor número de votantes nacionalistas blancos para demoler el llamado “muro azul” en Michigan, Pennsylvania y Wisconsin (En las elecciones de 2016, el Partido Republicano logró derrotar a H. Clinton en estos tres estados, tradicionalmente de votación demócrata, gracias a que la clase obrera blanca dió su voto a Trump). Esta fórmula funcionó perfectamente en 2016. Los republicanos descubrieron que también les funcionó en 2020 porque ganaron muchos escaños en la Cámara y se mantuvieron viables en el Senado. Esta formulación trumpiana también funcionó para aumentar sustancialmente su participación en el voto popular en la carrera presidencial, aunque no lograron reunir una mayoría en el colegio electoral debido a los cambios demográficos y al intenso odio hacia Trump.

De hecho, a los republicanos les fue mejor en las elecciones del 2020 que en cualquier otro momento de la historia de su partido. A pesar de perder la presidencia y tener que racionalizar públicamente la violencia del 6 de enero, los republicanos se han envalentonado y buscan abiertamente descalificar todos los votos que no favorezcan a su movimiento, para, por un lado, socavar un proceso electoral que, en su percepción ya no les funciona y, por otro, para acelerar su violenta campaña de conquista con el fin de mantener el poder por cualquier medio necesario. Esta voluntad de hacer lo que sea necesario para permanecer en el poder está en el centro de nuestra tercera caracterización del trumpismo como movimiento fascista.

La tercera característica fascista del movimiento trumpista es su inclinación a generar un odio genocida en contra de La Raza, no solo dentro de Estados Unidos sino que también en Nuestra América. Entendemos que los eventos del 6 de enero fueron de hecho una forma de educación política para los Estados Unidos en su conjunto, como dijo Malcolm en 1963, “los pollos volvieron a casa para descansar”.

Desde el año 2015, entendimos la naturaleza fascista del movimiento trumpista porque desde el principio había puesto a nuestras comunidades en su punto de mira.[8]La administración Trump había estado en el cargo durante solo cuatro meses cuando publicamos nuestro análisis de 4 partes de mayo-julio de 2017 sobre lo que se avecinaba y, lamentablemente, la … Continue reading Desde su presentación nacional en 2015, hasta el discurso de Trump en 2021 en CPAC, la característica definitiva del trumpismo es la represión y su odio constante y disciplinado en contra de La Raza en todos los niveles concebibles.

NUESTRO PUEBLO FUE SOMETIDO AL FASCISMO ESTATAL

En general, mientras el trumpismo tenía poder gubernamental, se definía por el caos político, la inestabilidad institucional, los tweets ridículos y el narcisismo maligno, pero, en lo que atañe a nuestros barrios, la frontera y las políticas en toda Nuestra América, vimos a la administración Trump, en general, como una administración ridícula e incompetente, pero que mostraba una capacidad para un fascismo estatal disciplinado.

A través del lenguaje y de las políticas desplegadas contra nosotros, entre los más altos e influyentes asesores del trumpismo, y dentro de la cultura y las acciones de ICE y la Patrulla Fronteriza, el trumpismo nos puso su bota encima desde el primer día. Esta coherencia anti-raza es la que encarnaba el poder estatal fascista de los Estados Unidos en nuestros barrios.

Si bien muchas manifestaciones públicas del poder estatal trumpista fueron bloqueadas por los tribunales, el llamado “estado profundo” y el escrutinio de los medios corporativos, la manifestación más clara del fascismo estatal trumpista sin restricciones se desplegó principalmente contra nuestro pueblo durante los cuatro años de la administración Trump. Por eso nos vemos obligados a reconocer que el fascismo estadounidense es ahora y seguirá siendo en el futuro una fuerza política fundamentalmente anti-raza.[9]Vimos cómo esto tomó forma ya en julio de 2017: “… la represión antimexicana es uno de los puntos de referencia más importantes para medir el éxito de la presidencia de Trump. Su base … Continue reading

Hay una distinción importante que hacer entre un “movimiento sociopolítico fascista” de Trump y el “fascismo estatal” de Estados Unidos. Un “movimiento sociopolítico fascista” mantiene su capacidad principal de acción política violenta al obtener poder de una población civil movilizada. Todavía es mortal, pero a menudo es un movimiento desorganizado e indisciplinado. La mayoría de las imágenes y videos capturados el 6 de enero muestran características de un movimiento fascista.

Durante el asalto al Capitolio el 6 de enero, y como consecuencia de la incitación de Trump, los miembros de la Cámara y el Senado, tanto republicanos como demócratas, miembros del Congreso de los Estados Unidos tuvieron una pequeña muestra del implacable terrorismo trumpista que millones de nosotros hemos experimentado desde el 16 de junio de 2015, cuando anunció por primera vez su candidatura a la presidencia subrayando que los mexicanos son violadores y criminales. Aunque la clase política gobernante de Washington DC solo estuvo expuesta a unas pocas horas de terror fascista trumpista, los responsables del poder legislativo del gobierno se vieron obligados a huir de sus puestos bajo la protección de fuerzas policiales especializadas que están organizadas para proteger sus vidas.

Un episodio durante el ataque del 6 de enero demuestra la “fina línea” que hay entre un movimiento sociopolítico fascista y el tipo de fascismo estatal que hemos estado experimentando en nuestras comunidades. Alexandria Ocasio Cortez (AOC) es demócrata, y por eso no la reconocemos como parte de nuestra lucha, aunque dentro del Partido Demócrata es la representante más visible del “ala progresista” de dicho partido. En una extensa transmisión en vivo, AOC describió un momento en el que el movimiento sociopolítico fascista de Trump se expresó como fascismo estatal. Explicó cómo el 6 de enero, alguien vestido con un uniforme negro entró violentamente a su oficina gritando “¿Dónde está ella?” Cuando AOC se dio cuenta de que la persona era un miembro de la policía del capitolio, admitió que inicialmente no estaba segura de si ese oficial de policía estaba allí para protegerla o para matarla. El vínculo entre su miedo a ser asesinada por ese oficial, y el odio homicida que siente el movimiento trumpista por ella no es una coincidencia, y no debemos descartarlo por ser ella una demócrata. AOC experimentó el 6 de enero de manera diferente a la mayoría de los otros miembros de la Cámara y del Senado, precisamente porque es una mujer boricua progresista que desafía activamente tanto a los trumpistas fascistas como a los demócratas oportunistas.[10]Los comentarios hechos más tarde por un senador de Wisconsin apoyan esta observación. Ver “El senador republicano Ron Johnson dice que no se sintió ‘amenazado’ por los … Continue reading

El desglose de cualquier diferenciación práctica entre el movimiento sociopolítico fascista y las instituciones del poder estatal legislativo, judicial y ejecutivo ejemplifica de qué se trata el “fascismo estatal”. En otras palabras, el fascismo estatal es cuando se despliegan fuerzas militares y agencias policiales disciplinadas y militarizadas contra sectores de la sociedad considerados “enemigos internos del estado”, mientras que las agencias e instituciones civiles “representativas” se vuelven impotentes. Durante los últimos meses de 2020 y principios de 2021, la totalidad del poder institucional de Estados Unidos estuvo cerca de promulgar esta forma de fascismo estatal más allá de lo ya desplegado contra nuestros barrios. Si no reconocemos estos “qué pasaría si…”, entonces nos cegamos a las realidades que actualmente animan la movilización de la derecha trumpista para tomar el poder en 2022 y 2024.

Lección 3. La política anti-raza es la piedra angular del movimiento trumpista y seguirá siendo la piedra angular de los futuros movimientos políticos inspirados en Trump.

De 2015 a 2021, Trump abusó de nuestras comunidades de la manera más vil e implacable. Inició su candidatura presidencial llamándonos asesinos, violadores y traficantes de drogas, y terminó su gestión presidencial conjurando este mismo mensaje en febrero de 2021.[11]Durante su discurso de CPAC de 2021 el 28 de febrero de 2021, Trump recordó el discurso antimexicano de 2015 que definió su campaña: “… No nos están dando lo mejor de lo mejor de ellos, … Continue reading Durante todo este período, sus partidarios nacionalistas blancos lo vitorearon triunfantes, gritando hasta echar espuma por la boca.

Como Unión del Barrio, y como pueblo políticamente consciente en general, no tuvimos que esperar hasta el 6 de enero de 2021 para tener completamente claro de qué se trataba realmente el trumpismo porque ya lo vivíamos como fascismo. A continuación enumeramos sólo una pequeña muestra de los ataques anti-raza:

  1. Todos los días durante al menos cuatro años, en cada mitin, evento público y discurso, millones de veces y millones de personas repitieron el mantra antimexicano: “construyan el muro”.
  2. Las campañas en los medios de comunicación nacionales e internacionales diseñadas para demonizar y deshumanizar a nuestras comunidades se utilizaron para justificar miles de acciones represivas mediante políticas federales y estatales que incluyeron recortar la “inmigración legal” y cancelar las protecciones de asilo reconocidas internacionalmente.
  3. Se expandieron, militarizaron y desplegaron fuerzas policiales especializadas anti-raza para perseguir, detener y castigar a nuestros barrios y comunidades.
  4. Se promulgó una política federal para separar intencionalmente a los padres de sus hijos mientras eran procesados ​​para su detención en campos de concentración privatizados.
  5. Al menos 68.550 niños y niñas fueron retenidos en centros de detención y campos de concentración. Algunos se mantuvieron en jaulas. A algunos se les negó “duchas y comidas calientes”. Algunos murieron. Algunos fueron abusados ​​sexualmente mientras estaban bajo custodia federal. Cuando esta política de separación de familias terminó oficialmente, el gobierno federal admitió haber perdido el rastro de más de 1.000 niños y niñas que estaban bajo su custodia. Algunos de estos niños y niñas probablemente nunca volverán a reunirse con sus familias.
  6. Miles de tropas de la Guardia Nacional fueron desplegadas en la frontera entre Estados Unidos y México, autorizadas a usar “fuerza letal” contra los “invasores”. Grupos de milicias civiles armadas se movilizaron para unirse a las tropas en la frontera.
  7. Se instalaron cientos de millas de alambre de púas a lo largo de la región fronteriza, y se llevaron a cabo públicamente una serie de entrenamientos militares tachados como “juego de guerra de choque y pavor” en los cruces fronterizos entre Estados Unidos y México en los estados de California, Arizona y Texas. Mientras se llevaban a cabo estos entrenamientos militares, los cruces fronterizos se cerraron totalmente con miles de personas de espectadores, ya que estos entrenamientos estaban destinados a servir, por un lado, como demostración de poder y, por otro, como forma de castigo colectivo.
  8. Cuando las caravanas de gente llegaron a la frontera norte desde Centroamérica, fueron calumniadas, deshumanizadas y forzadas a establecerse en campamentos improvisados ​​a lo largo de la frontera, donde continúan hasta el día de hoy.
  9. Trump cerró el gobierno federal durante 35 días en un intento de obligar al Congreso a aprobar $5.6 mil millones para financiar la construcción de su muro fronterizo. Cuando el cierre fiscal no logró asegurar los fondos, amenazó con desplegar una ola de redadas de ICE en los EE. UU. que deportarían a millones de nuestra gente, a menos que se aprobaran los fondos.
  10. Mujeres detenidas por el gobierno federal fueron esterilizadas a la fuerza.
  11. Hubo un aumento masivo en el número de denuncias de “crímenes de odio” contra nuestros pueblos. Se produjeron decenas de miles de asesinatos y ataques violentos en contra de nuestras comunidades.
  12. Las agencias federales se dedicaron a la vigilancia, el acoso y los arrestos dirigidos contra activistas y grupos de defensa pro-raza.
  13. Se permitió que un virus mortal ardiera en nuestras comunidades con un esfuerzo limitado y, en muchos casos, sin ningún esfuerzo para controlar su rápida propagación por nuestros barrios. Posteriormente, las tasas de accesibilidad y distribución de vacunas en nuestras comunidades fueron abismantemente bajas.

Además de estos ataques masivos a partir del año 2015, Trump y su administración, participaron en decenas de miles de actividades anti-raza a menor escala. Meses antes del infame discurso antimexicano de junio de 2015, Trump puso a prueba estos ataques retóricos y comparó la raza con un gran “vómito” que se derramaba sobre la frontera.[12]Donald Trump una vez comparó la inmigración no autorizada con un ‘vomito’“, 25/8/2016. Cuando el huracán María mató a miles de personas en Puerto Rico, Trump llamó a las víctimas “mentirosas” e “ingratas” e insistió en que el número de muertes se había inflado. En otra instancia Trump denunció a la raza de Haití porque todos “tienen sida”, llamó a El Salvador un país “de mierda” y luego agregó, “no son personas, son animales”.

Trump se hizo amigo, respaldó y luego indultó a Joe Arpaio, la figura pública más notoriamente antimexicana en los Estados Unidos. El Fiscal General de la administración Trump Jefferson Beauregard Sessions III, reconocido racista, canceló el programa DACA y, en un viaje al “Parque de la Amistad” localizado junto a la frontera en San Diego, anunció su política de separación familiar y “tolerancia cero”. Trump eligió a John Kelly para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional, un general retirado conocido por sus vínculos ideológicos y militares con los derechistas más violentos de Centro y Sudamérica, especialmente Colombia y Honduras. Durante años, Kelly fue el comandante de las fuerzas estadounidenses de “Southcom” en América Latina, incluida la prisión de la Bahía de Guantánamo. Mientras estaba en este puesto, Kelly desarrolló una intensa hostilidad hacia la inmigración y, como jefe del DHS, fue la primera persona en mencionar su apoyo a la política de “separación familiar”. En julio de 2017, Trump ascendió a Kelly a “Jefe de Gabinete”.

Durante este período, hubo miles de golpizas y asesinatos contra las razas, y al menos dos masacres. Inspirado por los ataques anti-raza de Trump, un trumpista mató a tres personas e hirió a 17 en un festival en Gilroy, California. Una semana después, otro trumpista masacró a 23 personas en un centro comercial en El Paso, Texas. Otro trumpista intentó asesinar a la jueza federal Esther Salas en su casa, pero solo pudo matar a su hijo. Más tarde se reveló que el mismo trumpista planeaba asesinar a la jueza de la Corte Suprema Sonia Sotomayor.

Por primera vez en su historia, los sindicatos de la Patrulla Fronteriza y del ICE respaldaron a un candidato presidencial e hicieron campaña abiertamente a favor de Trump. Durante su primer año en el cargo, Trump ordenó que el número de oficiales de inmigración aumentara en 15.000 elementos. La Patrulla Fronteriza continuó destruyendo activamente las estaciones de agua, por lo que más mexicanos y latinoamericanos morirían en el desierto. La unidad de “fuerzas especiales” de la Patrulla Fronteriza conocida como BORTAC se expandió y fueron desplegadas a las llamadas “ciudades santuario” donde derribaron puertas en nuestros barrios y se llevarían a los miembros de nuestras familias. Cuando la gente estaba en las calles exigiendo justicia para George Floyd y Breonna Taylor durante el verano de 2020, el mismo grupo BORTAC se desplegó para reprimir las protestas en Portland y otras ciudades. Semanas antes de las elecciones de 2020, I.C.E. trató de influir en los votantes en Pensilvania colocando vallas publicitarias con imágenes amenazantes de personas morenas y negras.

El trumpismo llegó a acuerdos secretos con los gobiernos más reaccionarios, corruptos y violentos de Centroamérica y, a su vez, estos gobiernos devolvieron el favor patrocinando y luego brindando apoyo logístico para las caravanas masivas de personas desesperadas para emigrar al norte. Las actividades de estos gobiernos vendidos se programaron para que coincidieran perfectamente con los ciclos electorales de los Estados Unidos y las campañas de los medios de comunicación trumpistas para la financiación del “muro”. Cuando los más desesperados de nuestro pueblo arriesgaron todo para viajar en masa desde Centroamérica a la frontera entre Estados Unidos y México, ellos serían utilizados como instrumentos para impulsar las políticas trumpistas más reaccionarias. Después de esto Trump les dió la espalda y les cortó la ayuda a Centroamérica porque sus gobiernos “no estaban ayudando a detener las caravanas”.

También es importante observar que la única vez que el discurso anti-raza de Trump se enfocó de manera comparable contra otro “enemigo interno”, fue cuando comenzaron a atacar a lo que ellos identificaron como la “izquierda radical” estadounidense. Durante su último año en el cargo, Trump se inclinó cada vez más hacia el hostigamiento anti-izquierdista y anti-socialista contra cualquiera que se opusiera a él, mezclando referencias a Venezuela y Cuba cada vez que pensó que podría funcionar a su favor. Los seguidores de QAnon de Trump agregaron pedófilos, satanistas y come bebés a la lista de crímenes perpetrados por cualquiera que se opusiera al trumpismo.

Finalmente, también debemos considerar el papel de Stephen Miller. Este personaje fue el único consejero / ideólogo más consistente dentro de la administración Trump. Miller se congració con Trump durante la campaña de 2015 y, a diferencia de muchos otros asesores, fue uno de los pocos que sobrevivieron los cuatro años de la administración Trump. Por supuesto, Miller fue uno de los jefes políticos y redactores de los discursos de la administración que destacaba por ser uno de los más antimexicanos dentro del régimen de Trump. En 2019, cuando Miller fue expuesto públicamente como un activo promotor de la ideología supremacista blanca, superó fácilmente estas críticas. Claramente, Miller sobrevivió a los cuatro años de trumpismo porque ese era su papel: prosperó con sus credenciales anti-mexicanas. No importa cuán reaccionario fuera, y no importa cuán viciosas fueran sus iniciativas políticas, ninguna persona, partido o grupo de presión pudo forzar su renuncia. La resistencia mostrada por este pequeño trozo de basura es la evidencia más clara del poco o nulo poder que los latinoamericanos tenían en los pasillos del poder político de Washington D.C.

Lo que se resume aquí es solo una fracción de los implacables y feroces ataques que la administración Trump desplegó contra nuestras comunidades. Cualquiera de estos puntos puede calificarse de acto fascista. Lo que califica como fascismo estatal de EE. UU. es que todos estos puntos se desplegaron simultánea e implacablemente contra nuestros barrios, año tras año, dirigidos por el gobierno federal, a menudo apoyados por agencias gubernamentales estatales y locales, y finalmente reconocidos como la piedra angular del movimiento trumpista.

Obviamente, esto no sugiere que la administración Obama fuera de alguna manera una fuerza progresista. Unión del Barrio nunca se adhirió a ese mito.[13]Ver “Retrospectiva 2008:”¿Qué significa para La Raza la elección de Barack Obama a la presidencia del Imperio? Lo que es obviamente cierto es que la escala e intensidad de la represión anti-latina bajo la administración Trump rompió la equivalencia histórica entre los dos partidos que controlan la cultura política de este sistema colonial.


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CÓMO LLEGAMOS AQUÍ:

Lección 4. Nadie con una influencia real aboga por la raza dentro de las formas existentes de poder institucional.

Nuestro poder político tiene sus raíces en una lucha que se extiende más allá del marco de los valores de la clase dominante y de sus partidos políticos. Vemos nuestra condición actual arraigada en más de 500 años de opresión colonial asentada sobre los sistemas económicos, políticos y culturales del poder estadounidense que, a su vez, descansan sobre los cimientos de nuestra opresión colonial. El trabajo de Unión del Barrio está respaldado por nuestra historia colectiva desafiando al colonialismo, el imperialismo y el capitalismo a través de una óptica de liberación de La Raza que depende de la lucha diaria en el seno de la comunidad.

Con esto en mente, cuando buscamos entender cómo pudimos haber sido reprimidos tan brutalmente bajo el trumpismo, llegamos a una conclusión: nadie con una influencia real aboga por La Raza dentro de las formas existentes del poder institucional.

La campaña electoral de Biden 2020 dirigida a nuestras comunidades sirve como evidencia de que seguimos siendo una fuerza política marginada y en gran parte sin líderes. Con respecto a nuestras comunidades, la campaña de Biden decidió seguir una estrategia de “peor es nada”, generalmente ignorándonos en 2020, asumiendo correctamente que no había forma de que una parte sustancial de nuestra gente apoyara a un cerdo como Trump.

Incluso los centristas “demócratas hispanos / latinx” sintieron el aguijón de su irrelevancia partidista. En la convención nacional del DNC en 2020, un asesor de Julián Castro reconoció la marginación de los latinos cuando observó: “Hay tantos republicanos hablando en una noche [de la convención] como latinos hablando toda la semana”.[14]Esperemos que la inexplicablemente débil alineación latina del DNC no sea un error fatal”- Washington Post, 18/08/2020. En la misma convención, esta marginación intencional se transformó abiertamente en malicia cuando a AOC solo se le permitió un minuto para dirigirse al público. Claramente, el Partido Demócrata estaba enojado porque los demócratas de la clase trabajadora mexicana/latinoamericana, principalmente en California, Colorado, Nevada y Utah le dieron a Bernie Sanders sus victorias primarias más importantes.[15]En el contexto de las primarias de 2020, los demócratas del establishment lloraron por Biden cuando su campaña primaria estaba contra las cuerdas. La secuela de las victorias de Sanders es que el … Continue reading Como resultado, la línea oficial del partido entre los demócratas era aislar a su propia ala progresista. Después de esto, los jefes del DNC optaron por abrazar a los hispanos de derecha con sede en el sur de la Florida. Incluso los demócratas “mexicanoamericanos” veteranos como Jesús “Chuy” García y Raúl Grijalva que, durante los años de Trump, podrían haber logrado un perfil nacional más allá de sus propios distritos electorales, fueron completamente apartados de la vista pública por los medios corporativos y el DNC. Esta marginación intencional debe ser particularmente amarga entre los demócratas mexicanoamericanos después de que Arizona se volcó por Biden y, sin embargo, la historia dominante sobre la política electoral “latinx” en 2020 se centró en el aumento insignificante electoralmente del número de partidarios de Trump en la Florida y en unos pocos pueblos del sur de Texas.[16]Ver “Juan González: Los medios se equivocan. La participación récord de latinos ayudó a Biden. Los votantes blancos abandonaron a los demócratas

Ahora, con Biden como presidente, ¿qué esfuerzo sustancial se ha hecho para ayudar a nuestras comunidades a recuperarse de años de ataques de Trump? ¿Un tonto “saludo bilingüe” de JLo durante la inauguración? ¿Un busto de César Chávez en el despacho oval? ¿Xavier Becerra de California sirvió como una ofrenda de sacrificio a los sádicos trumpistas en el Senado? Ninguno de estos gestos sin sentido está a la altura de nuestra posición demográfica o poder político potencial. En cambio, el núcleo neoliberal del Partido Demócrata marginó a los demócratas hispanos, mientras que nuestras comunidades fueron generalmente abandonadas al fascismo trumpista y al COVID.

Sabemos que el Partido Demócrata seguirá siendo inútil. Luchar contra el trumpismo no es una lucha que los demócratas tomarán como suya. Incluso si lo hicieran, se sentirían abrumados rápidamente. Simplemente no están a la altura de esta pelea, o cualquier otra lucha seria en ese sentido. Los resultados generales de las elecciones de 2020 lo demostraron más allá de toda duda.

El Partido Demócrata ganó la presidencia, pero en la misma elección pierde 13 escaños en la Cámara. ¿Qué es lo primero que hicieron los demócratas después de una debacle tan terrible? Redoblaron estas pérdidas eligiendo nuevamente a Nancy Pelosi para liderarlos en la Cámara. Después de una elección especial en Georgia, los demócratas apenas lograron el control del Senado por un voto –el de la vicepresidenta Kamala Harris. Tengan en cuenta que estas pérdidas electorales ocurrieron después de cuatro años de trumpismo (lo que significa que todos sabían exactamente de qué se trataba Trump) y durante una pandemia global (lo que significa que Trump probablemente habría ganado las elecciones si no hubiera sido por la crisis de salud).

El DNC, Biden, Pelosi, Schumer, etc., son probados parásitos y asesinos de los movimientos sociales, y hay pocas excepciones entre los demócratas en general. Han demostrado una y otra vez que prefieren auto inmolarse en el altar del “bipartidismo” junto a los facho republicanos, y al mismo tiempo socavar y aislar agresivamente su propia “ala progresista” que está representada por personas como Bernie Sanders y AOC. Hoy, luchan por aprobar el proyecto de ley de alivio COVID ampliamente popular, pero se negaron a aprobar el salario mínimo de $15. Si bien los demócratas tienen la presidencia, la Cámara y el Senado, ya no pueden culpar a Trump, por lo que ahora culpan a un payaso llamado Joe Manchin y algo llamado “los filibusteros” (tácticas usadas para dilatar o prevenir acciones en la cámara legislativa). El Partido Demócrata rompió sus lazos con la lucha de clases hace años. Son ideológica y prácticamente incapaces de montar un desafío efectivo al trumpismo, en su lugar se comprometen a atraer a los republicanos que están en contra de Trump llevando al Partido Demócrata más y más hacia la derecha.

Durante décadas nuestro movimiento comprendió cómo el bipartidismo no nos favorecía. El Plan Espiritual de Aztlán de 1969 cita a Corky González cuando explica que el sistema bipartidista consistía en dos cabezas del mismo animal que se alimentaban de lo mismo. Unión del Barrio resumió esta relación con el lema “¡Ni Republicanos, Ni Demócratas – Solo El Pueblo Organizado Vencerá!”

Sin embargo, en el año 2021 simplemente no tiene sentido pensar en el sistema bipartidista de la misma manera porque cualquier equivalencia práctica entre republicanos y demócratas se complica por los hechos del 6 de enero. Por esta sola razón, el gobierno de Trump NO fue igual a ningún gobierno anterior en los más de 40 años que Unión del Barrio ha estado políticamente activa. Si bien el argumento de que Biden y Trump representan dos cabezas del mismo sistema sigue siendo históricamente exacto, también es literalmente verdad que una de las cabezas está intentando decapitar a la otra. Además, después de que nuestras comunidades sufrieran seis años de implacables ataques trumpistas, es irracional insistir en que son iguales. Como organización, dejaremos atrás el argumento de que el trumpismo era lo mismo que los gobiernos anteriores porque ya no sirve como una guía útil para entender lo que debemos hacer en el futuro. Haremos esto mientras permanecemos 100% conscientes de que el Partido Demócrata no es nuestro amigo y que ninguno de los dos partidos representa nuestros intereses.[17]En 2017, durante los primeros meses de la administración Trump, reafirmamos nuestro resumen sistemáticamente claro de los demócratas: “No le debemos nada al Partido Demócrata. Es un partido de … Continue reading

Lamentablemente, tampoco podemos esperar ninguna defensa nacional tangible de nuestra gente en la educación superior (o educación universitaria). Durante los años de Trump, las comunidades de la clase trabajadora realmente necesitaban a nuestros propios académicos para convocar alguna forma de acción unificada para defendernos del fascismo trumpista. Bajo el trumpismo, los académicos e intelectuales mexicano/latinoamericanos, en general, no proporcionaron el análisis y la investigación que se necesitaba con urgencia para ayudarnos a defendernos. Nuestras comunidades no podían contar con el apoyo activo de nuestra clase intelectual, ni los intelectuales de clase apoyaban el trabajo de las pocas organizaciones comunitarias militantes que defendían nuestros barrios, incluida Unión del Barrio. Durante los años de Trump, la educación superior se aisló más de los barrios de la clase trabajadora, negando a los estudiantes provenientes de estos barrios la oportunidad de aprender tanto del aula como de la comunidad, quienes a su vez podrían haber aprendido habilidades valiosas para defender nuestras comunidades de los ataques provenientes del fascismo trumpista y del COVID.

Como consecuencia, la despiadada crueldad anti-raza de los años de Trump en gran medida no fue cuestionada y, de hecho, en gran parte fue ignorada por la educación superior. Al mismo tiempo, un MEChA nacional severamente debilitado votó sobre un cambio de nombre y administradores pro diversidad e inclusión, académicos inconscientes a cargo de un número creciente de centros de recursos para estudiantes que tenían políticas centradas en la comunidad eran purgados con la esperanza de “des-radicalizar” a los estudiantes provenientes de familias de clase trabajadora. Dentro del contexto de los años de Trump, esto dió lugar a una absurda gentrificación intelectual de la vida académica de nuestra gente, donde el objeto de análisis más prominente entre los hispanos en educación superior era qué identificadores neoliberales (simbolizados e indescifrables acrónimos) eran más inter seccionales e inclusivos: “Latinx”, “Latine”, “POC”, “WOC”, “BIPOC”, “IBPOC”, etc. Estos debates se desataron en los campus universitarios de todo el país, mientras que en los barrios latinos y de clase trabajadora, en los centros de detención, en las escuelas e industrias a lo largo de la frontera EE.UU.-México La Raza estaba siendo aterrorizada por los ataques diarios del fascismo trumpista.

Sabemos que los verdaderos guardianes de la educación superior son los administradores neoliberales y los profesores inconscientes. Incluso antes de la pandemia, la gran mayoría de académicos mexican@s/latinoamerican@s estaban atados a la aplastante búsqueda de puestos de permanencia o de caminos que los llevaran a estos puestos, obsesionados con la producción de erudición esotérica y egoísta en lugar de estudiar lo que es útil para mejorar las condiciones de vida diarias en nuestros barrios. La clase intelectual hispana está profundamente involucrada en la retórica de la “diversidad e inclusión”. Lamentablemente esta agenda apolítica centrada en el campus hace muy poco o casi nada para ayudar a nuestras comunidades. Durante décadas, así fue como funcionó la neo liberalización del statu quo de la educación superior. La educación superior pos pandémica promete ser un terreno baldío político, y es poco probable que se recupere pronto.

Los números brutos nos dicen lo que necesitamos saber sobre los resultados de las políticas de “diversidad e inclusión” en la educación superior. Solo tenemos que ver California “a fondo”, donde vemos que de la población total del estado al menos un 40% de estas es de origen latino (en realidad, es probable que representamos más del 50% de la población), mientras que los campus más grandes del sistema de UC siguen estando en gran parte segregados: UC Berkeley (14% de estudiantes universitarios latinos/as), UCLA (23% de estudiantes universitarios latinos) y UCSD (20% de estudiantes universitarios latinos/as).[18]El número de estudiantes, profesores y administradores latinos/as graduados es mucho menor. Durante años, estas universidades “públicas” han invertido millones en programas de “diversidad e inclusión”, mientras que ninguna de ellas ha sido designada a nivel federal como “HSI”.[19]Una “Institución al servicio de los hispanos” (HSI por sus siglas en inglés) es una designación federal que se utiliza para incentivar a los campus universitarios a inscribir al menos un 25% … Continue reading Estrategias de “diversidad e inclusión” implementadas en las cárceles de California (44% de presos de latinos/as), I.C.E. (30% agentes hispanos/as) y la Patrulla Fronteriza (50% agentes hispanos/as) están muy por delante de los programas en estos campus universitarios de “primer nivel”. Si Berkeley, UCLA y UCSD no pueden inscribir a más estudiantes latinos/as que el porcentaje de agentes hispanos en I.C.E. o la Patrulla Fronteriza, ¿por qué deberíamos esperar que alguna iniciativa sustancial pro-latina provenga de esos campus? El debate aparentemente interminable sobre el uso de “Latinx” es una parte central de esta contradicción.

Estas estadísticas vergonzosas cuantifican la hipocresía de la “diversidad e inclusión” retórica prominente en estos bastiones morales de la “inclusión latinx”. Estos programas pretenden promover el cambio, pero en su lugar, juegan un papel importante en el mantenimiento del apartheid educativo de un sistema colonial diseñado para mantener a nuestras comunidades bajo control. Hace años, Berkeley, UCLA y UCSD adoptaron formalmente “Latinx” a nivel institucional porque para ellos era el identificador más inclusivo, mientras seguían fallando miserablemente en la inscripción de más estudiantes latinos. Esto ayuda a demostrar el total fracaso de la retórica de la “diversidad e inclusión latinx” que es inclusiva de los valores neoliberales y un servicio diseñado para aliviar la culpabilidad blanca, pero que también excluye de manera demostrable a la gran mayoría de las comunidades de clase trabajadora, y no sirve para defender los intereses de nuestros pueblos, ni desafía la homofobia y transfobia en nuestros barrios.[20]Ver “Unión del Barrio y la lucha por la camaradería LGBTQ+“. El despliegue formal de “Latinx” en la educación superior no es un debate en absoluto, sino un monólogo dentro de un sector político educado que se basa en su privilegio educativo para insistir en la inclusión inter-seccional, al tiempo que excluye ampliamente a la gente de La Raza trabajadora de sus campus y hace caso omiso del 90% de las necesidades más urgentes de nuestras comunidades.

El fracaso de estos marcos políticos son más obvios cuando los liberales celebran la administración de Biden por reunir el gabinete más “diverso” en la historia de los Estados Unidos, haciendo que la dinámica de poder existente sea más inclusiva y acogedora para los imperialistas de todos los colores, géneros e identidades, mientras que esas personas continúan dirigiendo el trabajo del gobierno colonial/imperialista más violento de la historia de la humanidad. El imperialismo diverso e inclusivo sigue siendo imperialismo, y ser un “latinx” en 2021 es el equivalente funcional a ser un “hispano” en la década de los 90 – un identificador institucional blanqueado y de auto-desprecio que no hace nada para abordar las raíces de la opresión colonial/imperial y su sistema de poder.

Esta evaluación es igualmente relevante para el despliegue de otras formas de polémicas lingüísticas “inclusivas”. Con cada nueva versión de estos discursos neoliberales, se agranda la distancia entre los activistas de la identidad y las necesidades urgentes de nuestros barrios y sus luchas en toda Nuestra América. Este tipo de política de “diversidad e inclusión latinx” no tiene ningún sentido para la clase trabajadora, y más bien sirve para alejar aún más a nuestros barrios de la educación superior durante un período de la historia en el que necesitamos desesperadamente un liderazgo intelectual de clase dentro de la educación superior.

Bajo el fascismo trumpiano, nuestros barrios no tenían acceso directo al liderazgo intelectual de clase que proviniera de académicos/as latinos/as. Lo más parecido a este tipo de liderazgo comunitario provino del sector sin fines de lucro. Es probable que las organizaciones sin fines de lucro continúen desempeñando un papel magnificado al influir en las luchas políticas de nuestras comunidades. Algunas de estas instituciones realizan un trabajo importante, pero muchas más se administran de acuerdo con una mentalidad de caridad, con agendas establecidas para ellas por intereses de financiamiento externo. Las organizaciones sin fines de lucro, a menudo religiosas, tienden cooptar a los militantes políticos de la organización comunitaria no remunerada, ofreciéndoles trabajos para expandir una clase creciente de activistas profesionales que llevan a cabo la lucha política mientras prohíben la política radical. En la mayoría de los casos las organizaciones sin fines de lucro están motivadas por subvenciones externas y ciclos de financiamiento y generalmente sirven para desarmar a las comunidades de la posibilidad de establecer una militancia política orgánica y un liderazgo independiente. Luego están las organizaciones sin fines de lucro notoriamente deshonestas, dirigidas por algunos/as de los/as individuos/as más oportunistas que podamos imaginar, que se aferran parasitariamente a los movimientos solo el tiempo suficiente para reclamar el liderazgo de éstos durante las conferencias de prensa y en las solicitudes de subvenciones económicas.

Nuestros movimientos sociopolíticos no deben ser dependientes de las organizaciones sin fines de lucro, y este tipo de organizaciones no deben asumir posiciones dominantes dentro de nuestras comunidades. Se debe invitar a las personas honestas que trabajan en organizaciones sin fines de lucro a apoyar el liderazgo orgánico basado en la comunidad -un modelo de organización conocido como “acompañamiento”. Los liberales y “aliados” bien intencionados pueden ser útiles, pero nunca podrán reemplazar el liderazgo orgánico de la comunidad.

Esta crítica es especialmente relevante dentro de las redes de “defensores de la inmigración”. La “crisis de inmigración” en Estados Unidos/México debe reformularse urgentemente en términos anticolonialistas y antiimperialistas porque es ahora, y seguirá siendo en el futuro, el punto focal de los movimientos fascistas. Afirmamos claramente que NO EXISTE una acción o reforma progresista en cualquier aspecto del llamado “debate migratorio” tal como está enmarcado actualmente. En el mejor de los casos, los marcos actuales proyectan a nuestras comunidades como víctimas perpetuas o beneficiarios casuales de cualquier cosa que esté incluida en la “reforma migratoria”. Las crisis fronterizas pasadas, presentes y futuras (caravanas, niños no acompañados, solicitudes de asilo) son una consecuencia directa de las intervenciones imperialistas estadounidenses en toda Nuestra América. Este punto es fundamental para cualquier evaluación honesta de lo que está sucediendo en la frontera entre Estados Unidos y México.

El hecho de que nuestro pueblo no tenga defensores institucionales reales ha sido expuesto con mayor claridad producto de la pandemia de COVID-19. El ejemplo más claro de esto es el caso de las plantas procesadoras de carne en el medio oeste del país y las tasas de infecciones y muertes en esas plantas. La gran mayoría de las personas que trabajan en esa industria son de origen mexicano y centroamericano. Cuando el gobierno federal intervino para abordar la crisis de COVID-19 en la industria de procesamiento de carne, no fue para defender la salud de los trabajadores, sino más bien para brindar a las empresas empacadoras de carne inmunidad contra las demandas de los trabajadores por las muertes por COVID. Claramente, el acceso de la clase dominante a un suministro abundante de filetes es más importante que las vidas de la clase trabajadora.

De la misma manera que estos procesadores de carne se utilizaron como carne de cañón para la pandemia, los trabajadores mexicanos/latinoamericanos en los EE. UU. y en toda Nuestra América fueron los más afectados por la pandemia. Hasta marzo de 2021, estas eran las diez tasas de mortalidad por COVID-19 más altas del mundo:[21]Las tasas de mortalidad de COVID-19 son el número de muertes por cada 100 casos confirmados, también conocido como “tasa de letalidad observada”. Consulte los “Análisis de … Continue reading

  1. Yemen – 22,8%
  2. México – 9%
  3. Siria – 6,7%
  4. Sudán – 6,3%
  5. Egipto – 5,9%
  6. Ecuador – 5,3%
  7. China – 4,8%
  8. Bolivia – 4,6%
  9. Afganistán – 4,4%
  10. Somalia – 4,3%

Que México tenga la segunda tasa de mortalidad por COVID-19 más alta del mundo no significa que el virus también sea antimexicano. Esta horrenda tasa de mortalidad es en realidad una función de factores sociopolíticos en México. En otras palabras, el 9% de tasa de mortalidad es una prueba de que el sistema político-económico de México ayudó a que este virus fuera más letal que en cualquier otro lugar del mundo con la excepción de Yemen. En otros momentos durante la pandemia, las tasas de mortalidad en México se dispararon hasta un 20%. Estos números son evidencia de que el sistema no está diseñado para proteger a nuestra gente y, para decirlo claramente, es la prueba más clara de que necesitamos una revolución en México porque el estado mexicano es una abominación.

Durante este mismo período (marzo de 2021), la tasa de mortalidad promedio de EE. UU. Se ubicó en 1,8%. Sin embargo, en los 128 condados de EE. UU. Donde “La Raza” representa más del 50% de la población local, la tasa de mortalidad media por COVID-19 fue del 2,4%.[22]Estos 128 condados se encuentran en los estados de Arizona, California, Colorado, Florida, Kansas, Montana, Nebraska, Nuevo México, Nueva York, Dakota del Norte, Oklahoma, Dakota del Sur, Texas, … Continue reading Aproximadamente 32 millones de personas (poco menos del 10% de la población total de EE. UU) viven en uno de estos 128 condados. Sin embargo, el 13% del total de casos en EE. UU. y el 13% del total de muertes en EE. UU. han sido residentes de uno de estos 128 condados cuyos habitantes son en su mayoría de raza latina.

En California, los 13 condados donde La Raza representa más del 50% de la población local, la tasa promedio de mortalidad por COVID-19 reportada fue de 1,4%. Aunque esto está por debajo de la tasa de mortalidad promedio nacional de EE. UU. de 1.8%, la catástrofe sistémica en California se demostró en la incapacidad para disminuir la tasa de infecciones en las comunidades latinas. Solo el 46% (18.3 millones) de la población total de California vive en uno de estos 13 condados de mayoría latina, mientras que más del 60% de las infecciones totales y el 63% de las muertes totales en todo el estado de California fueron sufridas por residentes de uno de estos condados en que la mayoría de sus habitantes son latinos/as.[23]El condado de Los Ángeles es 50% raza y es la ubicación del 33% (1.2 millones) del total de infecciones por COVID-19 en California. Para marzo de 2021, en los 13 condados de mayoría latina en … Continue reading

En Texas, la pandemia expuso cómo el estado ha organizado sus 254 condados para servir como un sistema anti-raza de reservas-apartheid diseñado para mantener a nuestra gente bajo control. Texas tiene 66 condados donde La Raza representa más del 50% de la población local, y en estos lugares, la tasa de mortalidad promedio de COVID-19 reportada fue de 2,8%, un punto por encima de la tasa de mortalidad promedio nacional de EE. UU. – 1,8%. Solo el 21% (5,9 millones) de la población total de Texas vive en uno de estos 66 condados de mayoría latina, mientras que los residentes de uno de estos condados de mayoría latina sufrieron más del 24% del total de infecciones por COVID-19 y el 32% del total de muertes en todo el estado de Texas.[24]Para marzo de 2021, en los 66 condados de mayoría latina en Texas, había 670.471 de casos confirmados de COVID-19 y 15.136 muertes confirmadas. Lo que es aún más obsceno sobre Texas es que en 8 de los condados de mayoría latina más afectados, la tasa de mortalidad promedio de COVID-19 es del 4,9%. Si estos 8 condados en Texas fueran un país separado, ese país sería el número 7 de las 10 tasas de mortalidad más altas del mundo, y estaría entre Ecuador y China.[25]Estos 8 condados de Texas son Brooks, Cameron, Cochran, Crosby, Garza, Hockley, Kenedy y Lamb. En conjunto, 481.393 personas viven en estos condados, y La Raza representa el 67% de esa población. A … Continue reading

Estas horrendas estadísticas están incompletas y necesitamos más tiempo para procesar nuestro análisis centrado en La Raza del COVID-19 en Arizona, Colorado, Montana, Nuevo México, Nueva York y Dakota del Sur. Pero ya sabemos que las fronteras coloniales y los muros fronterizos no nos protegerán de futuras pandemias, porque los fracasos sistémicos de los gobiernos neoliberales ya transformaron esta pandemia en un genocidio colonial.

A lo largo de Nuestra América, las infecciones y muertes por COVID-19 reflejan nuestra posición subordinada en términos de la aguda crisis dentro de este sistema colonial-imperialista. Seguimos viendo cómo La Raza soporta la peor parte de las infecciones y muertes por COVID, mientras que nuestros barrios son los últimos en recibir las vacunas. Incluso con la reciente aprobación del paquete COVID de 1.9 billones de dólares, podemos esperar que pocos de esos recursos se destinen a atender las desesperadas necesidades colectivas de nuestras comunidades.

Debemos reconocer nuestra falta de capacidad institucional y organizativa necesaria para brindar educación médica, defensa y servicios a nuestros barrios. Mucho antes de Trump, a nuestras comunidades se les negó el apoyo institucional y los recursos en tiempos de crisis (incendios masivos, terremotos y epidemias anteriores). Pero fue bajo el fascismo trumpista que operaba bajo la escasez de recursos sanitarios, que vimos el verdadero rostro de la crisis sanitaria entre nuestros pueblos y, como consecuencia seguiremos llorando a nuestros muertos durante los meses venideros.

Mientras todo esto sucedía, la clase política de Estados Unidos, los algoritmos de las redes sociales y / o los medios corporativos no nos permitieron opinar sobre el liderazgo político que nos asignaron. Nuestras luchas y nuestras perspectivas nunca han podido entrar en el debate nacional, ni siquiera después de la masacre de El Paso. Éramos perpetuamente un segundo pensamiento, una preocupación pasajera o un lamento liberal caritativo. Nadie nos salvó mientras sucedían estas cosas, y nadie nos preguntó qué pensamos de ellas después de que sucedieron. A veces, cuando tuvimos “suerte”, eligieron a un artista al azar, una figura deportiva o el dueño de un negocio para hablar en nuestro nombre, y éstos no tienen nada útil que decir porque no son líderes políticos. Más a menudo, cuando se identifican “líderes” políticos regionales / nacionales, se seleccionan de un pequeño grupo de hispanos reaccionarios con base en el sur de Florida. Esta observación nos lleva a la quinta lección del trumpismo:

Lección 5. Como fuerzas pro-raza, fuimos incapaces de defender a nuestras comunidades del trumpismo.

Las organizaciones latinas de izquierda que son efectivas han sido en gran parte silenciadas y marginadas por los poderes institucionales. Se demostró que somos incapaces de montar una autodefensa efectiva de nuestras propias comunidades, incluso mientras defendíamos activamente a otras comunidades de los ataques. Esta contradicción puede verse operando en todo el espectro de las redes de activistas “inter-seccionales” centradas en la identidad. En el contexto de “Black Lives Matter”, un número significativo de latinos/as progresistas se unió correctamente a la lucha, y expresamos nuestra solidaridad con la lucha dirigida por negros contra el terror policial. Sin embargo, cuando las comunidades latinas sufrieron ataques violentos, nunca se permitió que nuestro “trauma” entrara en la esfera pública nacional.

Esta evaluación no es anti-negra. Esta evaluación es fundamentalmente una autocrítica porque fallamos miserablemente en la tarea más básica de proyectar nuestra propia voz política en defensa de nuestras comunidades. Incluso entre nuestra propia gente, los ataques de Trump se convirtieron en “el pan de cada día”. No podemos pensar en un solo ejemplo de ira nacional o solidaridad de base amplia con las comunidades latinas que fuera de alguna manera comparable a la protesta masiva después del asesinato de George Floyd, ni siquiera después de la masacre de El Paso. Hubo cientos, sino miles de momentos en los que podríamos haber utilizado el centro de atención nacional para ayudar a resistir los implacables ataques anti-raza del movimiento trumpiano. En retrospectiva, lo que aprendimos durante la cúspide de la lucha de “Black Lives Matter” fue que las vidas de las y los latinos/as simplemente no importan.

Para subrayar trágicamente este punto, mientras se desarrollaba este análisis en San Diego, California, 13 latinos/as murieron en El Centro, dos personas se ahogaron en el Parque Estatal Border Field (una era una madre joven), y un joven murió al este de San Diego mientras intentaba cruzar la frontera. En unas semanas, estas muertes desaparecerán de las noticias locales, para ser reemplazadas por informes de nuevas muertes mientras nuestra resistencia contra el terror estatal permanece localizada y contenida. La terrible evidencia de nuestra incapacidad para defender a nuestras comunidades quedó aún más expuesta por la pandemia. Incluso los “anti-vacunas” de las redes sociales en español ejercen más influencia en nuestras comunidades que nosotros. No pudimos comunicarnos de manera eficaz con nuestras propias comunidades. El miedo y la desinformación reinan en la mente de nuestras comunidades, y muchas de nuestras gentes perdieron la vida como resultado de ello. Nuestros barrios han sido devastados por las tasas de infección por COVID, y nuestra incapacidad para defender a nuestro pueblo trabajador les ha costado muchas vidas a nuestras comunidades.

Un factor que contribuyó a nuestra debilidad como fuerzas pro-raza (entre muchas), es que somos demasiado dependientes de las redes sociales. Las redes sociales no son un poder político real. Unión del Barrio tiene una presencia sustancial en línea, pero reconocemos que no se traduce en un poder político real en las calles de nuestros barrios. En el mejor de los casos, la lucha en línea puede ser en ocasiones una representación momentánea del poder político. Se debe desafiar a las/los compañeras/os que argumentan que la prioridad es tener más y mejores medios digitales y no una mayor capacidad organizativa en las calles de nuestros barrios. Si exigimos más contenido de redes sociales para nuestro movimiento porque creemos que podemos usarlo para construir comunidades sólidas, inevitablemente fracasaremos.

Lección 6. Un grupo criminal de la clase dominante latinoamericana ha monopolizado el poder político. Este monopolio debe romperse.

El hecho de que Trump se autoexilió al sur de la Florida encaja en varios niveles. El sur de la Florida, y Miami en particular, es la capital continental de la clase dominante latinoamericana. Según la evaluación más conservadora, estas personas representan menos del 1% de la región, pero controlan el 90% de las riquezas, los recursos y el poder político en toda Nuestra América. Esta clase política reaccionaria atrincherada en el sur de la Florida ha estado históricamente dominada por exiliados cubanos, pero ahora está respaldada por fachos de Bolivia, Colombia, Honduras, Guatemala, Venezuela y otros países. Como tal, el sur de la Florida en general, y Miami en particular, es también la capital / sede de los golpes de estado militares de América Latina, los escuadrones de la muerte de derecha, las redes internacionales de tráfico de drogas y personas, y los monopolios de los medios de comunicación derechistas con comunicaciones transnacionales a través de toda Latinoamérica. Miami es la capital cultural del racismo, el clasismo, el consumismo descarado, la corrupción, la narco economía y la fidelidad militante al imperialismo estadounidense. Las fuerzas políticas dominantes con base en Miami representan una derecha transnacional homicida, dispuesta a cortar y quemar cualquier amenaza a su poder, y son fascistamente anti-izquierdistas.

Este grupo criminal con base en Miami es el único que se beneficia –económica y políticamente- de las desapariciones normalizadas, decapitaciones, feminicidios, fosas comunes, asesinatos políticos, desigualdad, distopía, etc. que ocurren todos los días a través de Nuestra América. El poder político de este grupo criminal reaccionario proviene del terrorismo de estado, el tráfico de armas / drogas y los escuadrones de la muerte. De hecho, estas formas de violencia extrema son las herramientas que utilizan para hacer su política cotidiana. Son dueños de la locura del status quo en México, Centroamérica, el Caribe y Sudamérica.

Dentro de las fronteras de los Estados Unidos, esta criminal clase política es la fuerza dominante dentro de la política “hispana” de los partidos demócrata y republicano, y dirige las políticas estadounidenses en América Latina. Además, estamos seguros de que el papel de los grupos criminales de derecha de América Latina dentro del movimiento trumpista no ha sido completamente revelado.[26]Vemos demasiados paralelos en cuanto a cómo se desarrolló el atentado del 6 de enero en Washington, con un modelo similar al que se hizo en Venezuela en 2002 durante la marcha de derecha sobre … Continue reading No dudamos que el líder de los “Proud Boys”, de origen cubano, trabaja para el FBI. Además, en el centro de la psicosis de masas del movimiento trumpista, las acusaciones de fraude electoral bajo el eslogan de “detener el robo” son una referencia viva a la “fantástica conspiración internacional” que “involucra a Hugo Chávez, las máquinas de votación, la izquierda latinoamericana y los demócratas”. Una vez más, no creemos que estos delirios fascistas sean una mera coincidencia.[27]Vea la campaña de Trump 2020 en Florida dirigida principalmente a cubanos y venezolanos de derecha.

Este grupo criminal de derecha latinoamericano está vinculado no solo al trumpismo, sino también a una insurgencia reaccionaria internacional, con diferentes frentes que toman la iniciativa en diferentes partes del mundo. Un seguimiento superficial de las actividades de la derecha en todo el mundo sugiere que el fascismo trumpiano es una faceta de una clase dominante global que tiene la intención de defender su posición por todos los medios necesarios. Esta camarilla global incluye a Bolsonaro en Brasil; Duterte en Filipinas; Modi en India; Netanyahu en Israel; todas las monarquías árabes; Gobiernos narco de Honduras y Guatemala; Golpistas bolivianos, nicaragüenses y venezolanos; sectores del narco-estado mexicano; y por supuesto los reaccionarios cubanos de Miami. Considere cómo las caravanas de migrantes centroamericanos fueron utilizadas como eventos mediáticos, y cómo estas siempre coincidieron con alguna campaña interna de Trump para movilizar a su base.

Los demócratas son una parte importante de estos grupos criminales reaccionarios y ya podemos ver cómo la administración Biden está totalmente comprometida con esta red. No es casualidad que haya un apoyo “bipartidista” a las políticas más reaccionarias dirigidas a Nuestra América. . Es muy poco probable que Biden elimine a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo y la administración Biden ya ha afirmado el reconocimiento de Guaidó como “presidente encargado” de Venezuela.

Lección 7. La clase trabajadora latinoamericana sufre de un agudo colonialismo internalizado que los está matando.

Incluso antes del surgimiento del trumpismo, las tendencias reaccionarias dominaban en nuestras comunidades. Profundamente arraigadas en los dogmas religiosos, especialmente entre los evangélicos de la clase trabajadora, representando los sectores más reaccionarios de nuestros barrios. Bajo el trumpismo, muchas personas en nuestras propias comunidades quedaron impresionadas por el atractivo lenguaje de poder que generaba el movimiento trumpiano y la religiosidad fascista se conjuró en la vida política pública. Este impulso autoritario explotó la irrelevancia identitaria de los demócratas “latinx”, los liberales y los autodenominados intelectuales progresistas, ese “choque” cultural se convirtió en un terreno fértil para el trumpismo hispano.

Al llenar el vacío del liderazgo de la clase trabajadora, el trumpismo infectó a nuestras comunidades más de la cuenta. Por lo que observamos en todo el sur de California (sin poder brindar más detalles y datos) el trumpismo se afianzó entre las personas religiosas de derecha en nuestros barrios. Cuando nos encontramos con trumpistas hispanos, casi siempre son fanáticos religiosos, y la campaña Trump 2020 expandió su influencia en nuestras comunidades principalmente dentro de ese sector.

El hecho de que el trumpismo haya hecho incursiones entre muchas personas de la clase trabajadora es una función de la accesibilidad ideológica versus la aceptación ideológica – El caballo de Troya del fanatismo religioso es lo que inevitablemente ocupa el vacío dejado por la ausencia de pensamientos emancipadores e ideologías revolucionarias de la clase trabajadora. Nuestras comunidades no tienen acceso a un liderazgo ideológico centrado en la clase trabajadora y, como consecuencia, el trumpismo se infiltró en nuestros barrios. Los trumpistas hispanos desarrollaron sus propios foros en línea y difundieron su veneno trumpista a través de las redes religiosas existentes. Para muchos trumpistas morenos, Trump fue enviado por Dios para defender su pedacito de nada. Utilizaron su fanatismo religioso para racionalizar su auto-odio, racismo, clasismo, homo / transfobia, pro-migra, pro-policía, pro-imperialista e inclinaciones anti-socialistas. Esta falsa conciencia está respaldada por los saturados medios sociales y el colonialismo digital en el que vivimos y, gracias a la pandemia, se aceleran de forma extraordinaria. Fuera de estos círculos fanáticos, y en todas nuestras comunidades, hay una clara conciencia masiva de la naturaleza anti-raza del movimiento trumpista.

Lo que ahora conocemos como redes sociales es una forma digital de colonialismo y conquista. Donde las redes sociales dominan la comunicación política y la conciencia, sin excepción, también destruyen la conciencia de la clase trabajadora y la cultura liberadora. Sus algoritmos están diseñados para centrarse y amplificar las identidades individualistas y los valores neoliberales por sobre las identidades colectivas -con el tiempo, las mismas identidades colectivas han demostrado ser la única forma de acumular poder colectivo para desarmar el sistema de nuestra opresión. Esta categoría de colonialismo digital y conquista socava nuestra fuerza colectiva, y al mismo tiempo nutre el movimiento fascista trumpista. Observe las conspiraciones digitales QAnon como un culto dependiente de las redes sociales y un ejemplo útil de cómo esta nueva forma de colonialismo digital y conquista funciona en contra de nuestro movimiento, al tiempo que moviliza la psicosis colectiva de un imperio en declive. Este colonialismo digital está en el corazón del movimiento trumpista que supo aprovechar este método de conquista política.

En este sentido, el colonialismo digital implica la reversión de la lucha política digital -el privilegio de las identidades individuales y las necesidades emocionales como principio primario de unidad política (en oposición a una necesidad práctica). El activismo en línea se convierte en una forma de demostrar cuán abierto e inclusivo puede ser un activista individual en relación con el mundo digital que ayudan a crear, incluso hasta el punto de alejarse del mundo real que aún habitan sus familias y comunidades.

Este tipo de alienación insiste en que los colectivos políticos privilegian las necesidades del activista individual de las redes sociales, y no al revés , es decir, promoviendo que los activistas individuales se identifiquen, encuentren aceptación y sean responsables ante los colectivos existentes y arraigados en sus propias comunidades.[28]Ver análisis sobre MECHA de 2019. Así es como podemos ver literalmente niños enjaulados y familias diezmadas por COVID, pero aun así insistimos en que la lucha más urgente es la inclusión de identidades individuales. Las representaciones digitales de los jóvenes, las políticas de identidad y la cultura política han desarmado a una generación de defensores que, por lo demás, eran voces que nuestras comunidades necesitaban desesperadamente durante el trumpismo y la pandemia.


—    Introducción    —   El 6 De Enero    —    Cómo Llegamos Aquí    —    Lo Que Viene    —


LO QUE VIENE:

Lección 8. Lo peor está por llegar.

Debemos entender que el movimiento trumpista es solo una etapa de este proceso. Por supuesto, también es justo señalar la alta probabilidad de que sin la severa interrupción causada por la pandemia de COVID-19, Trump probablemente hubiera ganado el colegio electoral y posiblemente el voto popular. La ira de los fachos aún no termina.

Un multimillonario narcisista maligno, ignorante de la lucha política, que solo es capaz de ver el mundo a través de su propia imagen en los medios; alimentado y mantenido en una burbuja de información desarrollada por fuerzas de ultraderecha, que culminó convenciéndolo de sus mentiras delirantes para montar un autogolpe. El trumpismo es una locura colonial-imperial asesina. Es una psicosis colectiva y está creciendo a escala global.

La epítome de la locura imperial fue la concentración del poder global en manos de una persona -Donald Trump. Ese tipo de poder concentrado en las manos de cualquier individuo debería abolirse solo por principios, dejando de lado la locura de entregárselo a un cabrón como Trump. La verdadera amenaza para la humanidad aquí es la concentración de poder -la presidencia de los Estados Unidos- en manos de un lunático, el cual ejerce más poder que cualquier monarca en la historia de la humanidad.

Sabemos que los republicanos seguirán siendo un partido dominado por el trumpismo. No obstante, dado que ahora opera como un culto a la personalidad, no está claro qué o quién pueda ganar el apoyo de este movimiento sin Trump, pero lo que está muy claro es que es un partido trumpista. Muchas de esas personas, incluidos los trumpistas hispanos, ven este momento histórico como el “fin de los tiempos”, y a Trump como su salvador.

En este punto, vemos dos posibilidades. La primera es que Trump continúe liderando este movimiento, continúe radicalizándose y se vuelva cada vez más violento, pero sin lograr reunir el apoyo masivo que logró en la cúspide del triunfo de 2020. Como resultado, se le impide tomar el poder estatal. La segunda posibilidad es que Trump sea retirado de su posición dominante y el liderazgo pase a un fascista más influyente y disciplinado, que reúna con éxito una amplia base de apoyo, electoral y de otros tipos. No hace falta decir que, en todas estas circunstancias, el pueblo latinoamericano seguirá siendo su objetivo central. Ya sabíamos que la agenda colonial-imperial con respecto a nuestro pueblo es bipartidista, y aprendimos del trumpismo que la política anti-raza es la piedra angular del fascismo estadounidense.

A medida que cambian los patrones climáticos y Nuestra América está sujeta a terribles inundaciones o escasez de agua, no podemos esperar nada más que más represión y muerte. Mientras Estados Unidos sigue imponiendo gobiernos títeres que dirigen la creciente corrupción, menos servicios públicos, narcoviolencia, no podemos esperar nada más que más represión y muerte. A medida que surgen más pandemias, no podemos esperar nada más que más represión y muerte. Considere por un minuto que las pandemias futuras son inevitables. Luego imagine por un minuto lo mal que lo pasarán nuestras comunidades con una pandemia más mortal, digamos un virus dos o tres veces más letal y / o infeccioso que el COVID-19.

Lo que experimentamos del trumpismo y el COVID-19 esta vez fue una prueba, y podemos estar seguros de que lo peor está por venir. El trumpismo / COVID-19 nos enseñó a organizarnos o perecer.

Lección 9. La organización política disciplinada es imperativa.

Unión del Barrio hizo todo lo posible por defender a nuestras comunidades durante los terribles ataques del trumpismo y durante la pandemia. Nuestro trabajo ha sido en el mundo real, no limitado a publicaciones en las redes sociales, ejemplificadas en el trabajo de nuestras patrullas comunitarias y comités de resistencia. Pero sabemos que ni siquiera era el 1% de lo que realmente necesitábamos hacer. Las fuerzas de liberación de La Raza necesitan reenfocar, priorizar y volver a centrar la lucha basada en la comunidad, para convertirlo en el corazón y el alma de toda acción política, al tiempo que se lucha contra el papel dominante de la retórica y valores políticos de académicos esotérico / neoliberal, 501c3, administrativo / institucional. Los directores de servicios académicos, organizaciones sin fines de lucro y de servicios para estudiantes necesitan apoyar activamente a las organizaciones independientes basadas en la comunidad. Si no, entonces necesitan que se les diga que permanezcan en su carril, a menos que estén dispuestos a privilegiar públicamente la comunidad por delante de sus objetivos económicos y profesionales personales.

Nuestro movimiento debe establecer los medios para identificar nuestro propio liderazgo político regional / nacional. Cuando servimos a los intereses de nuestras comunidades, es cuando debemos usar las redes sociales como un instrumento que controlamos, y no al revés. La acción política debe aprovechar las redes sociales como un instrumento a través del cual las luchas locales se pueden fortalecer y expandirse a otras comunidades que están sufriendo los mismos ataques. Se pueden compartir con personas solidarias con la lucha. La raíz esencial del poder político es el poder de las personas -el poder de defender físicamente a una comunidad, y solo las organizaciones comunitarias viables pueden comprometerse con expresiones reales del poder de las personas.

Finalmente, debemos construir y apoyar medios de comunicación independientes y romper el dominio informativo e ideológico que plaga nuestras comunidades. Desde 2015 hasta el presente, fuimos y seguimos siendo la masa morena silenciada. Somos un objetivo del trumpismo, del terrorismo civil y estatal y solo aparecimos en los medios corporativos y en los espacios de los medios digitales como casos de caridad arbitrarios, utilizados por los liberales como evidencia del racismo de Trump. Necesitamos representarnos a nosotros mismos de maneras que nos centren como sujetos de nuestra propia liberación, en lugar de ser retratados como objeto de los miedos de otra persona o víctimas del racismo de otra persona.

Debemos planificar la política centrándonos en construir organización con personas reales y en las calles, alejándonos de esas organizaciones que se centran solo en los resultados electorales o en el ser reconocido en línea. Eso no quiere decir que excluyamos la lucha electoral o las luchas en línea, pues nuestro trabajo en las calles trasciende esas formas. Debemos reconstruir nuestras propias formas de poder político basadas en los principios de la democracia participativa, construida sobre una base de capacidad organizativa de la clase trabajadora a nivel de calle.

Somos nuestros propios libertadores. Sabemos que la lista de soluciones es corta, pero también muy difícil de lograr. Necesitamos llevar a cabo una permanente lucha de liberacion anticolonial y antiimperialista. Necesitamos construir un sistema económico que funcione para nosotros: el socialismo.

Lección 10. La unidad de la clase trabajadora es la única defensa viable, aquí y en toda Nuestra América.

Cada uno de nosotros está más profundamente conectado con siglos de lucha por la liberación, luchas que son autóctonas de estas tierras, un legado que se remonta al tiempo anterior a la existencia de universidades, colegios y escuelas secundarias coloniales / imperiales, antes del establecimiento de los Estados Unidos, o cualquier estado-nación colonial. Reconociendo esto, después de una experiencia universitaria, los estudiantes latinoamericanos deberían regresar a nuestros barrios para continuar organizándose y construyendo mejores realidades para nuestras comunidades. Cualquier cosa que no sea centrar y priorizar la autodefensa de nuestras comunidades es ceder espacio al fascismo trumpista.

A medida que salimos de la pandemia, debemos mantener un enfoque e intencionalidad absolutos para recuperar lo realmente “social” en nuestra lucha, y en nuestra humanidad, y dejar atrás el mundo en línea del colonialismo digital. Dentro de nuestros barrios, debemos de llevar a cabo una campaña de alfabetización política de la clase trabajadora basada en las masas con respecto a la historia y las políticas latinoamericanas y basadas en el antiimperialismo y el socialismo. Debe haber un trabajo sustancial en los barrios para aumentar la conciencia y apoyar la solidaridad internacional y la unidad ideológica en toda Nuestra América – un trabajo que de otra manera priorizaría detener a los golpistas títeres estadounidenses de Venezuela, poner fin al bloqueo contra Cuba, derrocar la dominación colonial de Puerto Rico, exponer la manipulación imperialista en Centroamérica y bloquear la devastación capitalista de nuestro planeta. Para apoyar las luchas de la raza indígena, se debe priorizar el apoyo al Movimiento Indígena Americano (AIM), y siempre defender el derecho fundamental a la autodeterminación de los pueblos indígenas como eje central en nuestros programas políticos.

La única evaluación honesta del “debate migratorio” debe comenzar con el reconocimiento de que nuestros antepasados no cruzaron ningún océano y, como pueblos indígenas de estas tierras, nos identificamos como nativos de Nuestra América, lo que invalida nuestra condición de inmigrantes. Además, las únicas soluciones viables a la llamada crisis de inmigración (caravanas, menores no acompañados, solicitantes de asilo, etc.) comienzan primero por insistir en que el gobierno de Estados Unidos corte toda la ayuda y detenga las intervenciones imperialistas en toda Nuestra América. A continuación, debemos insistir en el absoluto cumplimiento del principio de autodeterminación para que todas las naciones seleccionen sus propios sistemas políticos y económicos.

Debemos romper el monopolio político de los grupos criminales del sur de la Florida. El poder político de este sector no corresponde con su poder económico o estatus demográfico. Necesitamos partir de nuestra izquierda histórica, viendo la lucha del sur “como nuestro norte”. Nuestro Norte es el Sur por así decirlo. El saber y la cultura de izquierda de Nuestra América es lo que tenemos que interiorizar y debe nutrir nuestras luchas en el norte. Medimos nuestra liberación con la liberación de los pueblos y naciones de Nuestra América. El futuro de nuestros pueblos dentro de los Estados Unidos, está indisolublemente ligado a los avances que hacemos en el sur.

Debemos recuperar lo que significa ser progresista, ser de “izquierda” es centrar las ideas de liberación y la lucha de liberación, una reapropiación de clase de la lucha de izquierda. Esto incluye una crítica de lo que NO es la “izquierda”.

Necesitamos centrarnos en identidades de clase (raza obrera dentro de los Estados Unidos, lucha nacional de la clase trabajadora, solidaridad internacional de la clase trabajadora) – identidades que emergen de la lucha, “La Raza”, chicanas, chicanos, y cuando sea apropiado para identificar la presencia de personas que no se identifican con el a / o, entonces incluimos Chicanx. O identificadores nacionales específicos como “Mexicana / o”, “Salvadoreña / o”, “Chilena / o” y colectivamente La Raza, como la mejor manera de centrarnos en nuestra unidad política y de la clase trabajadora, mientras que al mismo tiempo reconocemos el rango histórico, geográfico y cultural de nuestros pueblos. Nuestra definición de nuestra clase trabajadora es amplia y se centra en aprovechar nuestras fortalezas colectivas para defendernos y ejercer eficazmente el poder político. Nuestro uso de La Raza es inclusivo, aunque no en función de la identidad política individual, sino en función de la lucha liberadora.

Sabemos que la fuerte alienación y religiosidad de nuestras comunidades siguen propagando ideas reaccionarias, racismo, homofobia, transfobia, etc. Seguir educando y concientizando a nuestra gente es la única solución viable para superar estas tendencias reaccionarias. Necesitamos poner límites críticos a las identidades sostenidas por las redes sociales, no atacando a los jóvenes activistas, sino señalando la necesidad desesperada de una lucha centrada en los jóvenes dentro de nuestras comunidades.

Debemos seguir luchando en unidad con el poder negro, pero tener absolutamente claro que lo hacemos como una demostración de solidaridad activa y basada en principios, en lugar de como una demostración de nuestra apropiación de la culpa blanca. La raza no es blanca, y no tenemos por qué apropiarnos de formas de culpa blanca. Este tipo de pensamiento tiene su origen en el momento de dar la espalda a nuestras propias raíces indígenas. La mejor manera de expresar nuestra solidaridad con la lucha de liberación africana es a través de la camaradería revolucionaria organizada y la autodefensa mutua.

Finalmente, la lección más importante que extraemos de estos últimos años es que nunca debemos dar la espalda a nuestra clase trabajadora, porque entonces realmente perderemos todo. Si logramos alguno de los objetivos delineados en esta evaluación, indudablemente mejoraremos nuestra capacidad para defender a nuestras comunidades de lo que vendrá en la próxima reiteración del trumpismo/COVID-19.


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Este documento fue desarrollado durante los meses de febrero y marzo de 2021. Por una pequeña donación, también está disponible en formato PDF descargable, útil para imprimir. Envíe un correo electrónico a la UdB a <uniondelbarriocc@gmail.com> para obtener más información.

 

Notas al Final

Notas al Final
1 Hispana/o, Raza y Chicana/o, son ejemplos de algunos de estas identidades. Términos como La Raza y Chicana/Chicano tienen connotaciones progresistas que fueron ampliamente utilizadas durante el movimiento Chicano. Incluso hoy, estos términos se utilizan de manera positiva y política. Reconocemos el significado histórico y político de La Raza y Chicana/Chicano, y nosotros mismos los usaremos cuando sea apropiado o necesario. Sin embargo, como organización revolucionaria que lucha dentro de las fronteras actuales de los Estados Unidos, creemos que identificadores nacionales específicos como “Mexicana/o”, “Salvadoreña /o”, “Chilena/o”, y colectivamente La Raza, cubren mejor el rango histórico, geográfico y cultural de nuestro movimiento. Vemos nuestras diversas identidades nacionales como la base de una identidad continental unificada que abarca toda Nuestra América… Sostenemos que la lucha de La Raza en Aztlan/México Ocupado se define histórica y geográficamente como una lucha anticolonial indígena y mexicana por la tierra y el socialismo “. Ver Programa Político Unión del Barrio, Quiénes Somos, Punto I: I. De Alaska a Chile – Somos Un Pueblo Sin Fronteras.
2 Aquí hay algunos enlaces de artículos de la UdB publicados durante los años de Trump:

3 Esta crítica al sistema bipartidista tiene muy poco que ver con las normas democráticas y las elecciones robadas. Gerrymandering (manipular los límites de una circunscripción electoral para favorecer a un partido o clase), diferenciaciones del poder electoral, poder ilimitado del dinero en las elecciones, encarcelamiento masivo… estas estrategias son solo la punta “legal” del iceberg colonial del fraude electoral. Las elecciones en los Estados Unidos siempre han sido robadas a los pueblos colonizados. Solo hay que mirar California, un estado que solamente en 2021 tuvo su primer senador “mexicano-estadounidense” con Alex Padilla. Teniendo en cuenta que no ganó su asiento en las elecciones, pues se lo entregó Gavin Newsom (gobernador de California) cuando Kamala Harris se convirtió en vicepresidente.
4 Considerando la respuesta de la policía el 6 de enero y cómo se comparó con los preparativos de BLM del verano de 2020 para proteger las estatuas y el edificio del capitolio. Esta comparación ha circulado ampliamente como un meme que denuncia el racismo y la relativa injusticia, pero lo que es más importante, también demuestra claramente la naturaleza política de todas las actividades de las fuerzas de seguridad y orden.
5 Un “auto-golpe” es utilizado por los gobiernos salientes para bloquear la transferencia de poder y permanecer en el gobierno. Ver “Los 10 ex secretarios de defensa vivos: involucrar a los militares en disputas electorales cruzaría a un territorio peligroso“, Washington Post, 01/03/2021.
6 Vea “Casi 1 de cada 5 acusados en casos de disturbios en el Capitolio sirvieron en el ejército,” NPR, 21 de enero, 2021.
7 Hay más de tres características, pero estas son las tres que usamos para establecer la naturaleza fascista del movimiento trumpiano.
8 La administración Trump había estado en el cargo durante solo cuatro meses cuando publicamos nuestro análisis de 4 partes de mayo-julio de 2017 sobre lo que se avecinaba y, lamentablemente, la mayor parte de nuestro análisis fue acertado. Recomendamos encarecidamente a todos que revisen este análisis temprano porque se alinea con esta evaluación de 2021, y es evidencia de que nuestras posiciones ideológicas están lejos de ser marginales o exageradas, pero han demostrado ser precisas y útiles para comprender lo que viene a continuación: “La autodefensa de La Raza es ahora una de las primeras líneas de la lucha antifascista.
9 Vimos cómo esto tomó forma ya en julio de 2017: “… la represión antimexicana es uno de los puntos de referencia más importantes para medir el éxito de la presidencia de Trump. Su base nacionalista blanca rastreará su éxito por la brutalidad con la que esta administración reprime a La Raza, es decir, hay una línea directa – una equivalencia – entre el éxito del fascismo trumpista y atacar a nuestro pueblo. Por lo tanto, nuestras comunidades serán identificadas como la primera línea por el fascismo trumpista …el primer objetivo promulgado, militarmente hablando, dentro de las fronteras de los Estados Unidos … La primera línea de la lucha antifascista es por lo tanto la autodefensa de La Raza. Los progresistas, y otros que encuentran eco en la resistencia anti-trumpista, deben y tienen que estar en solidaridad con nuestra lucha -no solo para declarar campañas de ‘santuario’, sino que en una activa unidad antifascista, que nos unifique en torno a la autodefensa y la auto-determinación de nuestro pueblo, incluidos los pueblos originarios y las luchas indígenas”.
10 Los comentarios hechos más tarde por un senador de Wisconsin apoyan esta observación. Ver “El senador republicano Ron Johnson dice que no se sintió ‘amenazado’ por los manifestantes del Capitolio, pero podría haberlo hecho si BLM o Antifa hubieran estado involucrados“.
11 Durante su discurso de CPAC de 2021 el 28 de febrero de 2021, Trump recordó el discurso antimexicano de 2015 que definió su campaña: “… No nos están dando lo mejor de lo mejor de ellos, porque son inteligentes. No nos están dando lo mejor de lo mejor. Recuerden que dije eso. Lo dije hace mucho tiempo, cuando hice los primeros comentarios, cuando bajé las escaleras mecánicas con nuestra gran futura primera dama … ”
12 Donald Trump una vez comparó la inmigración no autorizada con un ‘vomito’“, 25/8/2016.
13 Ver “Retrospectiva 2008:”¿Qué significa para La Raza la elección de Barack Obama a la presidencia del Imperio?
14 Esperemos que la inexplicablemente débil alineación latina del DNC no sea un error fatal”- Washington Post, 18/08/2020.
15 En el contexto de las primarias de 2020, los demócratas del establishment lloraron por Biden cuando su campaña primaria estaba contra las cuerdas. La secuela de las victorias de Sanders es que el establishment demócrata ahora considera a los demócratas de la costa oeste como una amenaza demográfica colectiva, de la misma manera que consideran las amenazas de Bernie y AOC al status quo. Aparte de algunos nombramientos simbólicos y un busto de César Chávez, los demócratas “mexicoamericanos” en particular pueden esperar ser más marginados dentro de su propio partido bajo la administración de Biden.
16 Ver “Juan González: Los medios se equivocan. La participación récord de latinos ayudó a Biden. Los votantes blancos abandonaron a los demócratas
17 En 2017, durante los primeros meses de la administración Trump, reafirmamos nuestro resumen sistemáticamente claro de los demócratas:
“No le debemos nada al Partido Demócrata. Es un partido de duplicidad organizada, oportunismo, sin principios políticos ni consistencia política alguna. Ideológicamente, está desmoralizado y en bancarrota, excepto que sigue siendo agresivamente pro capitalista / imperialista y un partidario constante del individualismo neoliberal. Más allá de la costa oeste y el noreste, es un fracaso como partido electoral nacional. En última instancia, el Partido Demócrata ha sido y sigue siendo una ideología anti-liberadora, anti-independiente y anti-revolucionaria”.
18 El número de estudiantes, profesores y administradores latinos/as graduados es mucho menor.
19 Una “Institución al servicio de los hispanos” (HSI por sus siglas en inglés) es una designación federal que se utiliza para incentivar a los campus universitarios a inscribir al menos un 25% de estudiantes “hispanos”. Una vez que se alcanza el estatus de HSI, las escuelas reciben millones de dólares en subvenciones federales.
20 Ver “Unión del Barrio y la lucha por la camaradería LGBTQ+“.
21 Las tasas de mortalidad de COVID-19 son el número de muertes por cada 100 casos confirmados, también conocido como “tasa de letalidad observada”. Consulte los “Análisis de mortalidad” de Johns Hopkins. Este número se trata menos de cuán mortal es realmente el virus y más sobre el estado social, económico y político de la población afectada.
22 Estos 128 condados se encuentran en los estados de Arizona, California, Colorado, Florida, Kansas, Montana, Nebraska, Nuevo México, Nueva York, Dakota del Norte, Oklahoma, Dakota del Sur, Texas, Utah y Washington. Estos condados incluyen más de 19 millones de nuestros pueblos, es decir, casi el 30% de los 65 millones de personas que viven en los EE. UU. A quienes identificamos ampliamente como “La Raza”, incluidas las naciones y tribus indígenas – todas víctimas de violencia genocida, robo, y esclavitud que nos impone el colonialismo europeo, el imperialismo estadounidense y el neoliberalismo global. Estas cifras de población se extrajeron del censo colonial de los EE. UU. que divide a “La Raza” en varios grupos para rastrear nuestro estatus de oprimido, a saber, “hispano / latino” o “indio americano / nativo de Alaska”. Ver Programa Político Unión del Barrio, II. Esta es Nuestra América ”- Somos Naciones Indígenas.
23 El condado de Los Ángeles es 50% raza y es la ubicación del 33% (1.2 millones) del total de infecciones por COVID-19 en California. Para marzo de 2021, en los 13 condados de mayoría latina en California, había 2.2 millones de casos confirmados de COVID-19 y 36.489 muertes confirmadas.
24 Para marzo de 2021, en los 66 condados de mayoría latina en Texas, había 670.471 de casos confirmados de COVID-19 y 15.136 muertes confirmadas.
25 Estos 8 condados de Texas son Brooks, Cameron, Cochran, Crosby, Garza, Hockley, Kenedy y Lamb. En conjunto, 481.393 personas viven en estos condados, y La Raza representa el 67% de esa población. A marzo de 2021, había 44,447 casos confirmados de COVID y 1,837 muertes.
26 Vemos demasiados paralelos en cuanto a cómo se desarrolló el atentado del 6 de enero en Washington, con un modelo similar al que se hizo en Venezuela en 2002 durante la marcha de derecha sobre Miraflores y los asesinatos ocurridos en Puente Llaguno.
27 Vea la campaña de Trump 2020 en Florida dirigida principalmente a cubanos y venezolanos de derecha.
28 Ver análisis sobre MECHA de 2019.